martes, 10 de febrero de 2026

 

DENUNCIA ANTE EL CONSEJO LATINOAMERICANO DE CIENCIAS SOCIALES – CLACSO

Maracaibo, 19 de enero de 2026

Sr. Pablo Vommaro

Director Ejecutivo y demás miembros del

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales

Presente.-

Ante todo reciban un fraternal saludo. Por medio de la presente,  acudo a Ustedes como director (coordinador) de la Escuela de Formación Popular Nuestra América – EFPNA, clave de identificación Clacso VE-063, centro miembro pleno de Clacso desde el año 2021, con la finalidad de realizar una denuncia ante la Secretaría Ejecutiva de Clacso acerca de la situación que he venido presentando. Es el caso, que he sido blanco de reiteradas amenazas contra mi persona. Hechos estos que se suscitaron, en el seno del grupo de WhatsApp de Clacso-Venezuela, y que me obligaron a retirarme de ese chat e iniciar una serie de denuncias a ese respecto, por cuanto temo por mi integridad emocional y física, y la de mi familia.

Las amenazas contra mi persona surgieron en un debate en el grupo de WhatsApp denominado “Clacso Debates y Reflexiones”, suscitado el pasado 5 de enero, a raíz de los sucesos ocurridos en Venezuela el sábado 3 de enero de 2026, cuando nuestro país sufrió un ataque militar de los Estados Unidos y fueron secuestrados Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Demás está decir, que coincido plenamente con la denuncia del ataque imperialista contra Venezuela, no obstante pese a haber dejado lo suficientemente clara esta posición, dentro del citado chat así como en otros espacios de discusión, surgió una profunda diferencia con relación a la legalidad y constitucionalidad tanto del gobierno de Maduro como del nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez.

El debate en torno a la legalidad y constitucionalidad del gobierno de Nicolás Maduro, ya se había realizado en el chat de Clacso Venezuela en agosto de 2024, oportunidad en la cual denunciamos el golpe de estado y fraude electoral cometido por Nicolás Maduro, quien se adjudicó como ganador de las elecciones presidenciales realizadas el 28 de julio de ese mismo año, a pesar de que el Consejo Nacional Electoral no publicó los resultados finales de dichos comicios y nunca se procedió a la disgregación de los votos por estados, municipios, parroquias, centros y mesas electorales, ni por partidos políticos y candidatos, con lo cual la necesaria transparencia que debe prevalecer en un acto constitucional democrático, como es la celebración de unos comicios a fin de elegir a la persona que regirá los destinos de una nación, quedó claramente en entredicho.

Es de hacer notar que el debate suscitado en el chat de Clacso Venezuela en agosto de 2024, puso en evidencia una profunda división entre los distintos centros Clacso existentes en Venezuela. Ello, condujo a que se produjeran dos comunicados distintos referidos a dicho proceso electoral, y a que se realizara todo un movimiento interno que tuvo por objetivo excluir al Prof. Luis Bonilla de la coordinación de Clacso Venezuela quién defendió y sostiene la tesis de que se había cometido un fraude electoral en las citadas elecciones, objetivo que cumplieron (de sacar del mencionado chat al Prof. Bonilla) en el año 2025, durante la realización de la X Conferencia de Clacso realizada en Bogotá en el mes de junio.

Es el caso que nuevamente, en este debate del 5 de enero pasado, surgió la diferencia de criterio con relación a la pretendida legalidad del gobierno provisional de Delcy Rodríguez, cuestión que nosotros no reconocemos (esa legalidad).

Nuestra posición política (al igual que la de millones de venezolanos), la cual califica como fraude electoral lo sucedido en las elecciones presidenciales del 28 de julio del 2024, ha sido publicada numerosas veces en portales web como Aporrea.org, a manera individual (“No puede juramentarse quien no demostró su victoria electoral”
Roberto López Sánchez - www.aporrea.org
10/01/25 - 
www.aporrea.org/ddhh/a337522.html; y “Venezuela: Dictadura y Protectorado Neocolonial”. Roberto López Sánchez - www.aporrea.org
08/01/26 - 
www.aporrea.org/ddhh/a348468.html), y colectivamente como Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución (“Diez años en Defensa de la Constitución”
Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución - www.aporrea.org
05/09/25 - 
www.aporrea.org/medios/a344460.html; “Por la Solución Pacífica y Democrática de la Grave Crisis Venezolana”
Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución - www.aporrea.org
11/09/25 - 
www.aporrea.org/ddhh/a344652.html; “¡Esos muertos son nuestros!”
Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución - www.aporrea.org
10/01/26 - 
www.aporrea.org/ddhh/a348557.html).

El debate se inició en el chat de Clacso, el 05 de enero, cuando coloqué (9:18 pm) allí un comunicado del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) (https://provea.org/actualidad/periodistas/), el cual dice textualmente: “No es posible avanzar hacia una transición democrática mientras persistan la persecución política, la censura y la prisión arbitraria” (ese día fueron detenidos 14 periodistas mientras cubrían la juramentación de Delcy Rodríguez en la Asamblea Nacional). El señor D. M., presidente de un importante  Centro académico del gobierno (y en algún momento ha sido viceministro) respondió casi inmediatamente (9:26 pm): “Esta gente y la que repite sus estupideces vive en un mundo de comiquitas. Hablan de transición democrática cuando nadie ha hablado de ello. O asumen la legalidad o se suman a la conspiración que persigue la supuesta transición. Y asumen las consecuencias en cada caso”.

Ante esta opinión del señor D.M., respondimos (9:27 am): “No existe ninguna legalidad en Venezuela. Delcy es un gobierno de facto, violatorio de la Constitución”. Y de seguidas agregué: “Organizaciones del campo popular, como el Comité Nacional de Conflicto, al cual pertenezco, exigimos una apertura democrática. Tal como lo han exigido las autoridades de la UCV, entre otras instituciones públicas. Exigimos la libertad inmediata de todos los presos políticos. Exigimos la recuperación del salario, que fue desaparecido por el gobierno de Maduro. Exigimos la legalización de partidos de izquierda que fueron intervenidos, como el PCV y el PPT”.

A lo que respondió R.R. (Rector de una universidad del gobierno) (9:33 pm): “La política tiene unas dimensiones concretas cuando un país es atacado bombardeado el que asume la narrativa del invasor debe asumir sus consecuencias desconocer la asamblea nacional es ponerse del lado de la asamblea de 2015 que lo que hizo fue conspirar algunos aquí coinciden con Trump e Israel la frustración política no los deja ver allá ellos”.

De seguidas, yo le respondí a R.R. (9:36 pm): “La que ha asumido la narrativa del invasor es Delcy Rodríguez, con el mensaje que envió ayer (4 de enero) a Trump dónde no hace reclamo alguno del brutal ataque contra Venezuela, ni exige la liberación de Maduro”, y acto seguido coloqué ese mensaje de Delcy Rodríguez a Trump: https://www.instagram.com/p/DTHCNR5DOMR/.

A continuación, el señor N. H. (Rector de otra universidad del gobierno), respondió con un lenguaje a todas luces fuera de control (9:37 pm): “Entonces que no chillen, ni lloren, ni griten cuando les caigan las autoridades competentes, legales, constitucionales; que sean varoncitos, lo que llaman “hombrecitos”, y aguanten su juicio por traición a la patria”.

Finalmente, yo agregué: “Primera vez que veo un debate político que culmina con amenazas de cárcel ¡¡¡ Muy propio del fascismo ¡¡¡”.

Para rematar, el señor D.M. dijo (9:50 pm): “Aquí la declaración de alguien que firma como Roberto López en el que desconoce al gobierno y a la presidenta encargada. Que quede como constancia para que luego no niegue los hechos”.

Dije para cerrar: “Asumo mi posición de no reconocer la constitucionalidad de este gobierno, como tampoco reconocía al de Maduro. Por cierto, somos millones en Venezuela. Yo simplemente lo digo por acá”.

En los días subsiguientes de esa semana, continuaron los insultos y las amenazas contra mi persona, en razón de la cual decidí abandonar los distintos chat del grupo CLACSO Venezuela, y romper todo tipo de comunicación con las autoridades del mencionado chat. Las razones, aunque obvias, las especifico:

1)      Se han producido en el chat del grupo Clacso Venezuela, reiteradas amenazas de “juicio político” contra mi persona, acusándome de “traidor a la patria” y de coincidir con la potencia imperial que bombardeó al país el pasado 3 de enero. Cuestión totalmente falsa, y es de fácil comprobación nuestro rechazo y denuncia contra ese ataque imperialista, nunca visto en tierras suramericanas.

2)      En simultaneidad con ello, varios directivos de centros Clacso en Venezuela, han mantenido constantes insultos contra mi persona, inadmisibles en cualquier espacio académico y de debate político.

3)      En ningún momento, la coordinadora de Clacso Venezuela, la señora Ximena González, ha intentado reclamar a quienes profieren esas amenazas y esos insultos, ni ha intervenido nunca para moderar el debate en ese grupo.

4)      Siendo plenamente consciente de que la acusación particular de traición a la patria y la subsiguiente amenaza recibida de abrirme un juicio político (de acuerdo a lo relatado en líneas anteriores), que ha sido y es castigada por las pseudo leyes aprobadas en el pasado reciente por la dictadura de Nicolás Maduro, han conllevado en muchísimas ocasiones a la incriminación y penalización con la máxima pena (30 años de prisión), y estando en conocimiento de numerosos casos en los que muchos ciudadanos han sido enjuiciados y condenados por acusaciones de ese tipo, sin ninguna prueba y sin que se desarrolle un juicio con garantías procesales y de defensa, hemos optado por prestarle la mayor seriedad a las acusaciones y amenazas proferidas contra mí por los señores mencionados D.M., R.R. y N.H., altas autoridades académicas de la dictadura, y que forman parte de centros Clacso.

5)      Quienes coinciden con la potencia imperial que nos bombardeó, son los altos funcionarios del estado venezolano. Hecho este fácil de constatar, con la neocolonial intervención ejecutada por Donald Trump en nuestra industria petrolera, en los días posteriores al 3 de enero del presente año, con el aval que ha dado Delcy Rodríguez y demás personeros de gobierno al manejo de nuestro petróleo por una potencia extranjera, lo cual puede confirmarse con la reciente reapertura de la embajada estadounidense en Caracas y con la visita de la máxima autoridad de inteligencia del imperio, la CIA, la cual tuvo esta semana una “muy cordial” reunión con la presidente “encargada”.

En consecuencia, exigimos a la dirección ejecutiva o a los órganos competentes del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, con sede en Buenos Aires, Argentina, que se pronuncie de manera clara y explícita antes estas gravísimas amenazas por parte de algunos integrantes (ya mencionados) de Centros Clacso en Venezuela, que actuando amparados en su condición de ocupar altos cargos directivos en el mundo académico del gobierno dictatorial de Nicolás Maduro y ahora de Delcy Rodríguez, han pronunciado contra mi persona.

Es de resaltar, que esta decisión de abandonar los chats de Clacso Venezuela fue previamente consultada, con los principales integrantes de la Escuela de Formación Popular Nuestra América (EFPNA). Nuestro centro de investigación agrupa a destacados académicos e investigadores de la Universidad del Zulia y de la Universidad de los Andes, quienes contamos con una larga trayectoria de investigación, con más de tres decenas de proyectos de investigación concluidos, los cuales han arrojado un sin número de productos académicos, superando en la actualidad las 200 publicaciones científicas en revistas arbitradas de carácter internacional y nacional, en libros y capítulos de libros de carácter académico, a lo cual se añaden tutorías y asesorías de trabajos de grado, de maestrías y tesis doctorales. Adicionalmente, hemos ejercido la función de editores de publicaciones científicas académicas universitarias, fundación de laboratorios de investigación universitaria, directores de dependencias académicas universitarias, coordinadores de programas de doctorado y de maestría, directores de museos, entre otros méritos reunidos. Amén de decenas de seminarios y diplomados de formación, realizados durante dos décadas de activa participación en espacios comunitarios, movimientos sindicales y comunidades indígenas.

La constante persecución hacia el mundo académico venezolano, de parte del gobierno de Maduro, como ocurrió a partir de la detención de la activista Martha Lia Grajales, la acusación directa que el propio Nicolás Maduro y Diosdado Cabello hicieran contra la Fundación Rosa Luxemburgo, y las acusaciones que aparecieron en medios oficiales contra destacados académicos y activistas de izquierda como Edgardo Lander y Santiago Arconada (con quienes participo desde hace una década en la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución), (https://huelladelsur.ar/2025/08/13/venezuela-senalan-a-la-fundacion-rosa-luxemburgo-como-instrumento-de-injerencia-contra-el-estado-en-el-caso-martha-lia-grajales/), son demostración clara de una tendencia fascista que ha crecido en el seno del gobierno de facto que aun domina en Venezuela, lo cual nos ha obligado en fechas recientes a realizar las respectivas denuncias a nivel internacional (“Denuncia ante la Comunidad Científica Mundial”.
Roberto López Sánchez - www.aporrea.org
06/09/25 - 
www.aporrea.org/ddhh/a344461.html).

Como lo dijimos claramente en esa denuncia mencionada: “Nicolás Maduro, en recientes intervenciones públicas,  criminaliza la investigación científica, y específicamente en el campo de las ciencias sociales. Según Maduro, si un investigador, un equipo de investigación, o un centro de investigación, llegan a conclusiones que impliquen críticas a sus políticas públicas como gobernante, ese conjunto de personas y de instituciones académicas, las considera como parte de una conspiración para derrocarlo.
Esta acusación de Maduro no es simplemente contra una Fundación extranjera (la Fundación Rosa Luxemburgo, de origen alemán, vinculada al partido de izquierda Die Linke), es en realidad una acusación contra cualquier investigador, contra todo equipo de investigación o centro dedicado a la investigación científica dentro de Venezuela, es una criminalización de la ciencia, si esa ciencia no concluye lo que él desea como presidente de un país, o no justifica sus políticas como gobernante”.

Tal como concluimos en ese manifiesto redactado y publicado en septiembre de 2025, en esta oportunidad procedemos a denunciar ante toda la comunidad científica continental, y del resto del mundo, que el gobierno de Delcy Rodríguez, continuidad de la dictadura de Nicolás Maduro, avanza y busca suprimir totalmente la libertad de investigación científica y de expresión en Venezuela, y se propone tomar medidas judiciales, con miras a impedir que los centros de investigación críticos a su gobierno, puedan seguir actuando en el país.

Reiteramos nuestra solicitud ante la Dirección Ejecutiva de CLACSO, con sede en Buenos Aires, a fin de que emita su posición y se pronuncie públicamente en torno a las amenazas a la libertad de expresión y académica en Nuestra América, y particularmente en Venezuela, confiados como estamos en el profundo sentido democrático y la sindéresis, que siempre han caracterizado a esta prestigiosa organización. Esta mayoría circunstancial que hoy domina en Clacso Venezuela intenta silenciar y amedrentar a las voces críticas, a la vez que difaman sobre nuestra trayectoria académica de muy larga data, y de compromiso permanente con las luchas y los intereses del campo popular latinoamericano, actitud que queda descalificada cuando han sido incapaces  de exigir la libertad de los centenares de líderes sociales y sindicales presos en Venezuela, ni han rechazado la intervención judicial contra los partidos de izquierda. Estos ataques colocan en riesgo mi libertad personal, quiero dejar constancia de ello.

Asimismo, deseamos conocer los mecanismos alternos a los cuales podemos recurrir para mantener nuestra condición de Centro Clacso en Venezuela, en vista de las brechas insalvables producto del levantamiento de amenazas basadas en una supuesta traición a la patria, proferidas contra nosotros de parte de quienes, circunstancialmente, representan la mayoría en los centros Clacso existentes hoy en Venezuela.

Sin otro particular, se despide de Ustedes,

Atentamente,

Dr. Roberto López Sánchez

Coordinador de la Escuela de Formación Popular Nuestra América

Centro CLACSO Venezuela VE-063

Profesor Titular de la Universidad del Zulia.

Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 19 de enero de 2026.

 

 

La cobardía no figuraba en la historia de Venezuela



LA COBARDÍA NO HABÍA FIGURADO EN LA HISTORIA DE VENEZUELA


Roberto López Sánchez


Código Orgánico de Justicia Militar: De la Cobardía y otros Delitos contra el Decoro Militar.


Artículo 560. El oficial que por cobardía eluda el cumplimiento de sus deberes durante una acción de guerra ya empeñada o en presencia del enemigo, será penado con presidio de diez a doce años y expulsión de las Fuerzas Armadas.


Artículo 561º El oficial que sin haber empleado todos los medios defensivos que tenga a su alcance o faltando al deber y al honor militar, se rinda, celebre capitulaciones o se adhiera a ellas, o pacte beneficios especiales para sí, será penado con presidio de ocho a doce años y expulsión de las Fuerzas Armadas.


Artículo 562º Será penado con presidio de seis a diez años y expulsión de las Fuerzas Armadas: 3°. El oficial que no preste el auxilio necesario a fuerzas comprometidas en un combate.


https://docs.venezuela.justia.com/federales/codigos/codigo-organico-de-justicia-militar.pdf


En la historia de Venezuela, nuestras fuerzas armadas no habían sufrido una derrota militar de la envergadura de lo acontecido el pasado 3 de enero. Al respecto ya lo comentamos en artículos y declaraciones anteriores (Venezuela: Dictadura y Protectorado Neocolonial

08/01/26 - www.aporrea.org/ddhh/a348468.html). Nos interesa aquí recordar la memoria de nuestra gloriosa guerra de independencia, que duró largos 14 años (desde el 19 de abril de 1810 hasta la Batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824).


En esta guerra de independencia, el ejército patriota sufrió numerosas derrotas, que llevaron en su momento a que se perdiera la Primera República, en 1812, y la Segunda República en 1814. Particularmente, la derrota de las fuerzas patriotas en 1814, ante el avasallante ejército de José Tomás Boves, significó la casi total liquidación del ejército que había logrado conformar Simón Bolívar y demás jefes patriotas a partir de la Campaña Admirable en 1813.


Las derrotas del ejército patriota se sucedieron una tras otra, en la Batalla de La Puerta (15 de junio de 1814), en la batalla de Aragua de Barcelona (17 de agosto de 1814), en la batalla de Urica (5 de diciembre de 1814, batalla en la cual murió Boves), y en la batalla de Maturín (11 de diciembre de 1814).


Esta sucesión de derrotas llevó a la caída de la Segunda República. Estas derrotas generaron divisiones en las fuerzas patriotas. Los generales José Félix Ribas y Manuel Piar, destituyen en Cumaná, en septiembre de 1814, a Simón Bolívar y a Santiago Mariño del mando de las fuerzas patriotas, y los obligan a partir al exilio (Bolívar y Mariño partieron a Cartagena, y de allí, Bolívar partiría a Jamaica en 1815). Ribas, Piar y Bermúdez también son derrotados en Urica y Maturín, y posteriormente los españoles capturan al general Rivas, lo asesinan, su cabeza la fríen en aceite y la colocan en la entrada de Caracas.


En este contexto de derrota total, los generales patriotas sobrevivientes se van a concentrar en 1815 en Haití, donde tenían la protección del gobierno de Alexandre Petión. Los patriotas llegan a Haití al tener que abandonar Cartagena, en el trascurso de ese año, que cayó en manos del mariscal español Pablo Morillo, el 6 de diciembre de 1815, luego de 105 días de cerco y bloqueo por tierra y mar contra la ciudad, cerco en el cual pereció un tercio de la población de Cartagena (defendida por José Francisco Bermúdez, Mariano Montilla y Manuel Castillo). La llegada de los generales patriotas a Haití contó con el apoyo de los corsarios franceses Louis Aury y Bernardo Ferrero, quienes con su flotilla de barcos rompieron el cerco español contra Cartagena y lograron la huida de los patriotas hacia el Caribe.


Es en Haití donde los patriotas intentan reorganizarse, realizando una asamblea de venezolanos y neogranadinos, quienes después de agrias discusiones, logran coincidir en designar a Simón Bolívar como jefe principal de la campaña militar que estaba por iniciarse buscando recuperar la independencia del territorio venezolano. Desde allí se planifican las dos expediciones de Los Cayos, ocurridas en 1816, contando con el apoyo material con armas y pertrechos suministrados por Petión, previo compromiso asumido por Bolívar ante el gobernante haitiano, de declarar la abolición de la esclavitud en cada uno de los territorios que vaya liberando en tierra firme (donde por primera vez se incluye la reivindicación de liberar a los esclavos e igualar a los pardos en los programas emancipadores americanos).


En esa primera Expedición de Los Cayos, que partió el 31 de marzo de 1816, iban, además de Bolívar, los patriotas Santiago Mariño, José Antonio Anzoátegui, Luis Brión, José Francisco Bermúdez, Carlos Soublette, Manuel Piar, Juan-Bautista Bideau, Mateo Guerra Olivier, Francisco de Paula Alcántara, Juan Manuel Valdés, Mariano Montilla, Charles Eloi Demarquet, Pedro Chipía, Pedro Briceño Méndez, Diego Ibarra, Carlos Castelli, Jose Ucros, Judas Tadeo Piñango, Gregor MacGregor, Juan Bautista Arismendi, Henri Louis Villaume Ducoudray Holstein, Justo Briceño Otálora, Francisco Antonio Zea, Pedro León Torres, William Chamberlain, Ambrosio Plaza, Pedro María Freites, Bartolomé Salom,  Renato Beluche y Bernardo Ferrero (éstos últimos, corsarios franceses que incorporan sus barcos a la expedición) (el capitán Bernardo Ferrero, quien comandó la goleta Conejo,  se quedó a vivir en La Guaira luego de finalizada la guerra, es mi retatarabuelo).


Como puede observarse, en esa larga lista de patriotas estaban muchos oficiales que se habían enfrentado al liderazgo de Bolívar por años, e incluso lo habían destituido del mando en 1814. Pero todos ellos, anteponiendo el sagrado deber de liberar a la patria venezolana, convergieron en un único esfuerzo militar para replantear la lucha por la independencia.


Ninguno de estos jefes patriotas habló en ese tiempo de rendirse ante los españoles, ni de buscar algún tipo de negociación o pacto con la corona. Eran un minúsculo grupo de audaces, que se lanzaban a una expedición contra un imperio que acababa de desembarcar un enorme contingente militar en Venezuela y Nueva Granada, de diez mil soldados profesionales, bajo el mando de Pablo Morillo, que habían venido de la península ibérica a bordo de 70 barcos, a comienzos de 1815.


Los patriotas se enfrentaban a un imperio en condiciones de disparidad militar considerable. Primero, los patriotas no contaban con un ejército profesional, y apenas tenían un armamento mínimo. Tampoco tenían una adecuada preparación militar profesional, más allá de la experiencia directa de combate durante la guerra de independencia en los años inmediatamente anteriores. Podía pensarse que esa Expedición de Los Cayos era un proyecto suicida, sin posibilidad alguna de triunfar.


En comparación con las dimensiones, armamento, respaldo financiero, y tecnología militar del ejército español, los patriotas venezolanos podían considerarse una pequeña guerrilla mal armada, pequeñísima en número, prácticamente sin financiamiento para una guerra tan larga, que contaban exclusivamente con la gran disposición de combate de un puñado de valientes, encabezados por Bolívar.


A pesar de ello, los oficiales patriotas, liderados por Simón Bolívar, 300 hombres en total, abordaron las ocho embarcaciones que los conducirían a las playas venezolanas (las goletas Bolívar, Mariño, Piar, Constitución, Brión, Félix, Conejo y La Fortune). Gracias a las dos Expediciones de los Cayos, se permitió que Santiago Mariño, Manuel Piar y José Francisco Bermúdez emprendieran la liberación del oriente del país, y que Carlos Soublette, McGregor y otros jefes patriotas se internaran definitivamente en territorio venezolano.


La Expedición de Los Cayos preparó, sin ninguna duda, el triunfo definitivo de la República. La derrota de 1814 no acobardó a los patriotas venezolanos y neogranadinos. Por el contrario, el exilio en el Caribe sirvió para reorganizar fuerzas y plantear nuevas campañas militares, que luego de varios años más de guerra cruenta, permitieron alcanzar el triunfo definitivo sobre el Imperio Español, quien luego de ser derrotado sucesivamente en las batallas de Boyacá (1819), Carabobo (1821), Pichincha y Bomboná (1822), Junín y Ayacucho (1824), fue expulsado del continente suramericano, una victoria militar pocas veces vista en la historia mundial.


En esta retrospectiva de nuestra gloriosa historia patria, es que se deben analizar los hechos del tres de enero de 2026. La disparidad en fuerzas militares del imperio estadounidense en comparación con las fuerzas armadas venezolanas, no podrá nunca utilizarse como excusa válida para no haber presentado combate ante el asalto al principal cuartel militar de Venezuela, el Fuerte Tiuna, como parece haber justificado el ministro de defensa en funciones (https://www.instagram.com/p/DUY8QCVgRxS/), al decir que ante  “la supremacía aérea que había, más de 150 aeronaves en nuestro espacio aéreo, era inviable sacar un avión. Era mandar a la muerte y al suicidio a unos pilotos”.


Estas declaraciones del ministro de la defensa califican completamente en los supuestos definidos al principio de este documento, tomados del Código Orgánico de Justicia Militar:


·         El oficial que por cobardía eluda el cumplimiento de sus deberes durante una acción de guerra en presencia del enemigo.


·         El oficial que sin haber empleado todos los medios defensivos que tenga a su alcance …  se rinda, celebre capitulaciones o se adhiera a ellas.


·         El oficial que no preste el auxilio necesario a fuerzas comprometidas en un combate.


Como ya lo especificamos basándonos en la memoria histórica de nuestra gloriosa guerra de independencia, ninguna acción militar en defensa de la patria puede considerarse una “acción suicida” o “inviable”. Menos aun cuando se abandonó a su suerte a toda una fuerza militar que era custodia de Nicolás Maduro, que estaba combatiendo en el momento en que toma esa decisión de no atacar a las fuerzas imperiales ni defender Fuerte Tiuna, abandono que resultó en el secuestro de Maduro y su esposa, y en la muerte de buena parte de todo el personal venezolano y extranjero que los custodiaba.


Esta conducta que intenta justificar el ministro de la defensa, no tiene ninguna coherencia con sus propios discursos en todos los años en que ha ocupado ese cargo, y en los meses inmediatamente anteriores al ataque imperial del tres de enero, como lo dijo apenas el 17 de diciembre de 2025: “la Fuerza Armada defenderá los legítimos derechos sobre sus espacios aéreos y marítimos; y de forma irreductible, defenderá su libertad, soberanía, independencia y paz” (https://www.swissinfo.ch/spa/la-fuerza-armada-de-venezuela-preservar%c3%a1-%22a-toda-costa%22-la-integridad-territorial-del-pa%c3%ads/90656257).


La derrota militar sufrida el tres de enero en Fuerte Tiuna, ha sido seguida, de manera sorpresiva e injustificable, salvo que se parta de que hubo una “rendición incondicional”, con la reapertura de las relaciones diplomáticas con la potencia imperial que nos acaba de bombardear, con la visita del director de la agencia central de inteligencia norteamericana (CIA), con la llegada de una especie de cónsul imperial (Laura Dogu) que visita Miraflores y se entrevista directamente con Delcy y Jorge Rodríguez, y con la reapertura de la embajada de Estados Unidos en Caracas. Y lo más grave, que nuestra industria petrolera ha sido confiscada por el gobierno de los Estados Unidos, que los ingresos que Venezuela recibe por la venta de nuestro petróleo se depositan ahora en una cuenta bancaria en Qatar, y ese dinero, que debería ser exclusivamente venezolano, es administrado ahora por el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio.


Luego del bombardeo, todo indica que Venezuela ha dejado de ser una República independiente y soberana, y ha pasado a ser, con la buena pro de la alta jefatura del PSUV y de nuestras fuerzas armadas, una especie de protectorado neocolonial. Nos han regresado a la época en que éramos colonia española. El falso antiimperialismo del PSUV y del alto mando militar ha aceptado este régimen tutelado, que los deja a ellos al frente de un gobierno títere, que no controla la principal industria del país (que aporta el 95 % de los ingresos en divisas de la nación), pero que sí prolonga la dictadura contra la ciudadanía, y mantiene el modelo económico neoliberal que desapareció el salario, acabó con la seguridad social, y permite y facilita la continuidad del robo descarado del erario público en las áreas económicas que aún controlan (como la minería del oro, diamantes y coltán).


Finalmente, traemos a colación la digna experiencia del movimiento revolucionario venezolano, en el cual participé durante varias décadas, y de manera específica la conducta del grupo revolucionario en el cual militaba en ese entonces, quienes después de sufrir la derrota militar ocurrida en Cantaura el 4 de octubre de 1982, nunca se planteó la rendición ante el enemigo. En Cantaura, 40 revolucionarios alzados en armas, muy mal armados, fueron atacados por aviones Bronco y Camberra, helicópteros UH-1H, y por varios centenares de tropas de infantería y de la policía política Disip. De ese combate, murieron luchando 23 revolucionarios (rematados todos los capturados con tiros de gracia en la cabeza, como lo comprobó la fiscalía en tiempos de Chávez), y lograron salir vivos, en precaria retirada, 17 compañeros. A esa derrota se unían en ese momento la muerte de otros cinco revolucionarios en combates escenificados el mismo año 82, y la detención de casi toda la dirección nacional y de unos 200 militantes, que eran presos políticos.


Pero, pese a la enorme disparidad militar, pese a la cantidad de muertos y de detenidos, nadie pensó en pacificarse o rendirse, nadie habló de abandonar la lucha, incluso ese frente guerrillero (Frente Américo Silva) fue reconstruido y existió hasta 1994, cuando finalmente se incorporó a la lucha legal democrática. En lo particular, me tocó vivir seis años en la clandestinidad, entre 1982 y 1988, estuve acusado en un juicio por rebelión militar (aunque nunca llegaron a detenerme), y luego de eso participé durante 20 años con el Proyecto Nuestra América, acompañando al dirigente revolucionario Carlos Lanz Rodríguez, asesinado en 2020 por sectores del gobierno de Maduro (según la información que manejo, proveniente de su familia más cercana).


En conclusión, la cobardía no ha predominado jamás en la historia de Venezuela. Por el contrario, nos constituimos en República gracias a la enorme valentía y arrojo de nuestros jefes patriotas, encabezados por Simón Bolívar y José Antonio Páez. Ahora que hemos caído en el foso de un gobierno tutelado por el gran imperio mundial, afirmamos que solo podremos quitarnos esta tutela imperial con la fuerza organizada de los ciudadanos, exigiendo en la calle el regreso de la democracia, la vigencia de la Constitución, la realización de elecciones libres, y la anulación de las leyes y otros acuerdos que han colocado cadenas en el cuerpo de la patria que liberó Simón Bolívar.


En memoria del General en Jefe José de la Cruz Carrillo, mi retatarabuelo, héroe de Boyacá, Carabobo, Mucuritas y El Yagual, cuyos restos reposan en el Panteón Nacional, de quien Bolívar llamó “el oficial más valiente que se puede desear”, y Páez lo llamó “Bravo Comandante”.


Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 9 de febrero de 2026.