miércoles, 13 de mayo de 2020

Venezuela en dos realidades: la lucha por el poder entre las elites, y la lucha del pueblo por sobrevivir en medio del colapso

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Venezuela es hoy, a 21 de abril de 2020, una sociedad en proceso de colapso. La pandemia del coronavirus es apenas un elemento más que se une a toda la debacle institucional, moral y social que padecemos desde hace más de un lustro. Sin pretender hacer aquí un diagnóstico de cada aspecto en que se manifiesta la crisis, sí queremos resaltar la enorme distancia que hoy existe entre el discurso de las elites políticas, criollas y mundiales, que se disputan rabiosamente el control del país, y la realidad cotidiana que vive el pueblo trabajador para sobrevivir en medio del colapso general de todos los escenarios societales en Venezuela.

Somos un territorio de disputa geopolítica donde se observa claramente el descarado intervencionismo del gobierno de los Estados Unidos y del resto de países que conforman el llamado mundo occidental (países del G7 y gobiernos aliados a USA en Latinoamérica), intentando derrocar al gobierno de Maduro e imponer un títere que les facilite con exclusividad el acceso a nuestros múltiples y muy solicitados recursos naturales. En el bando contrario exterior existe igualmente un intervencionismo un poco más disfrazado del bloque Chino-Ruso y otros países como Cuba, Irán y Turquía, que realmente está muy distante del pretendido y falso mensaje que difunde el madurismo de “solidaridad internacionalista”, pues sus motivaciones son meramente económicas, buscando igualmente acceso a nuestros recursos y apertura a inversiones prioritarias para sus propias economías.

Ciertamente Donald Trump es la reedición en pleno siglo XXI de Teodoro Roosevelt o Adolfo Hitler. Pero Putin no es el Che Guevara, y el programa que enarbola el actual líder ruso no sólo no tiene nada de progresista y menos de revolucionario, sino que en términos liberales ni siquiera se acerca al que enfrentó a Churchill con Hitler hace 80 años.

Esta disputa entre bloques de poder del capitalismo mundial, que se escenifica principalmente en Venezuela (y en otros países como Siria), está muy alejada de la comprensión del pueblo venezolano. En sus expresiones criollas, tenemos a un gobierno madurista reducido a una pequeña elite política sostenida por una también reducida elite militar, que utiliza a su favor un discurso falsamente antiimperialista, nacionalista y socialista, que nada tiene que ver con los actos efectivos de gobierno. Un gobierno madurista enfrentado a un archipiélago de grupos de ultraderecha que mantienen un discurso “anticomunista” con por lo menos 60 años de desfase histórico, cuyo principal programa político es la solicitud y anhelo de que seamos invadidos por fuerzas imperialistas gringas que derroquen a Maduro y los coloquen a ellos como un gobierno (títere) de “transición” hacia la nada.

Una elite civil-militar madurista, profundamente corrompida y comprobadamente inepta para conducir la nación, confrontada por una elite civil que lucha contra un verdadero fantasma que sólo existe en su imaginación (el “comunismo madurista”), elite pequeñoburguesa, mediocre hasta la médula (comprobada esa mediocridad en sus reiterados fracasos políticos ante situaciones favorables), tan corrupta como el madurismo (corrupción comprobada también en las denuncias provenientes de sus propias filas), que a falta de una invasión de marines se va quedando como la comiquita del coyote tras el correcaminos, caminando en el aire y en proceso de caída libre.

Mientras tanto el pueblo venezolano asiste al colapso de todo lo que tiene que ver con su vida cotidiana. Colapso de los servicios públicos: constantes apagones y cortes eléctricos de larga duración (hasta de semanas) en muchas comunidades; ausencia del servicio de agua potable por semanas, meses y hasta años; cortes indefinidos de las líneas telefónicas, de internet y telefonía celular (sobre todo CANTV y Movilnet); desaparición del servicio de aseo urbano; reducción al mínimo del transporte público urbano e interurbano; escasez y carestía en la distribución de gas en bombonas. Junto a esto, una crisis sanitaria y educativa en todos los niveles de los sistemas públicos existentes. Una crisis laboral expresada en la destrucción en un 96 % de los salarios de los trabajadores y el desconocimiento por el gobierno de todas las contrataciones colectivas vigentes en las distintas áreas del trabajo. Una crisis institucional que se manifiesta en la reducción vertiginosa y encarecimiento bestial de toda la administración pública en los distintos servicios que brinda y ejecuta (notarías, registros, identificación, mintrabajo, etc).

Toda esta crisis en los servicios públicos implica al mismo tiempo su privatización de hecho: las comunidades se ven obligadas a pagar tarifas en dólares para adquirir camiones cisternas de agua potable, contratar a privados para que recojan la basura, contratar empresas privadas para servicios de internet, cancelar tarifas astronómicas para trasladarse en vehículos piratas que sustituyen al transporte público inexistente, y cocinar con leña en muchas comunidades urbanas (algo no visto en Venezuela en más de 70 años). Un pueblo trabajador cada vez más incomunicado tanto por vía telefónica (limitaciones en la telefonía fija y celular), como de internet (casi desaparición del servicio Aba de CANTV y altos precios de las empresas privadas), y hasta de transporte terrestre urbano e interurbano, rematado con una escasez casi total de gasolina desde hace más de un mes, que está obligando a la gente a trasladarse a pie de extremo a extremo de cada ciudad para poder adquirir alimentos o visitar a familiares en situación de vulnerabilidad (ancianos o enfermos) en medio de la cuarentena.

La crisis del sector salud implica de hecho la reducción drástica de las expectativas de vida para toda la población trabajadora, a la cual le desaparecieron todos los seguros de HCM contemplados en las contrataciones vigentes, y que no tienen mayores garantías de atención en los hospitales públicos. La crisis del sector educativo se manifiesta en una migración masiva de alumnos y profesores hacia otros países y otras actividades productivas, elevando los índices de deserción y de jóvenes no escolarizados (aunque esas estadísticas permanezcan ocultas por el gobierno, que dice exactamente lo contrario en su discurso oficial). La crisis laboral se manifiesta en la migración de miles y miles de profesionales de todas las áreas, que implica una pérdida absoluta de potencial humano insustituible para el desarrollo nacional.

El pueblo vive una regresión hacia la Venezuela antes del petróleo. Cien años de retroceso generado más por el desastre administrativo del madurismo que por los efectos del reciente bloqueo y sanciones económicas imperiales. Y decimos que lo vive el pueblo porque estas calamidades no las sufren ni las elites civiles-militares del madurismo que viven del saqueo del erario público, ni las elites del guaidosismo que disfrutan del financiamiento de las agencias imperiales y del robo que ejecutan contra los bienes de la nación en el extranjero.

Un pueblo trabajador que sobrevive con menos de dos (2) dólares mensuales, cuya realidad no aparece por ninguna parte en los discursos de las elites confrontadas dentro y fuera del país. Una brutal realidad que se ha congelado transitoriamente gracias a la cuarentena obligada por la pandemia del coronavirus. Pero que más temprano que tarde volverá a presentarse con toda su fuerza cuando se acabe la cuarentena y la sociedad venezolana intente recuperar su “normalidad” que ya estaba destruida antes que apareciese la pandemia.

Mientras, la elite madurista continúa con el saqueo de lo poco que queda del erario público, a nombre de un falso o inexistente socialismo, y justificándose en las sanciones y amenazas del imperialista Trump. Y el guaidosismo en todas sus vertientes (incluyendo a los tránsfugas comprados por Maduro) sigue viviendo de su imaginaria cruzada anticomunista, suspirando todos los días por la invasión de los rubios marines imperiales, mientras disfrutan de los dólares mal habidos al confiscar bienes de la nación en el extranjero.

En algún momento de la historia, el pueblo venezolano reaccionará y se quitará de encima a ambas elites parásitas, corruptas y antinacionales. Nosotros apostamos a que eso ocurra pronto, porque los límites de resistencia están ya superados, y las condiciones de vida y de trabajo de los venezolanos hoy se pueden colocar entre las más bajas del continente y del mundo.

Ya basta de falsos discursos de parte y parte. Ya basta de burlarse descaradamente del pueblo al utilizarlo como argumento para políticas que sólo benefician el poder de unos y los apoyos externos de otros. Ya basta de usar la cuarentena y las medidas anti-pandemia como mecanismos de control social y de sometimiento represivo de las disidencias sociales y políticas. Ya basta de saqueo. Ya basta de represión. Ya basta de dobles discursos. Ya basta de corrupción. Ya basta de falsos nacionalismos. Ya basta de lacayismo proimperial. Ya basta de entreguismo al capital multinacional. Ya basta de falsa polarización.

Es la hora de asumir un programa que unifique al pueblo para la recuperación constitucional y democrática de la nación. La crisis en Venezuela no se deriva de una falsa confrontación entre “imperialistas” y “multipolares”, como tampoco es una confrontación entre “demócratas liberales” y “comunistas trasnochados”. La crisis venezolana es el resultado del intervencionismo general de las distintas fuerzas del capitalismo mundial que disputan en nuestro territorio el control de las diversas fuentes de materias primas, los mercados y las áreas de inversión prioritarias para sus respectivas economías.

Lo que se plantea aquí es una lucha de todo el pueblo por sacudirse ese intervencionismo capitalista (sea de EEUU como de China, de Inglaterra, Alemania o de Rusia) y por asumir soberanamente el control de nuestros recursos y el desarrollo democrático de la nación. Desde la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución hemos propuesto un camino que pasa por un acuerdo  político que permita la designación de un nuevo CNE por la Asamblea Nacional, la convocatoria a un referéndum que permita decidir al pueblo soberano sobre la realización inmediata de elecciones presidenciales, y la ejecución de un plan económico de emergencia para afrontar la crisis y superarla a favor de los intereses populares y nacionales. En la medida en que estas ideas se conviertan en programa del pueblo organizado, comenzaremos a ver la luz al final de este macabro túnel al que nos han conducido dos direcciones políticas antinacionales y antipopulares (madurismo y guaidosismo).

En Maracaibo, Tierra del Sol Amada. A los 21 días del mes de abril de 2020.

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Ni por Internet ni por las redes se puede concluir el Año Escolar

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El ministro de educación Isturiz ha dicho públicamente que el año escolar se culminará de forma no presencial, desde la casa, por medios virtuales. Según el ministro, se usarán estrategias pedagógicas de aprendizaje a distancia, incluyendo plataformas digitales, telefónicas fijas y celulares (https://runrun.es/noticias/403605/isturiz-oficializa-suspension-de-clases-por-el-resto-del-ano-escolar/).
No tenemos estadísticas a la mano, probablemente no existan en Venezuela esas estadísticas (nada de extrañar en este gobierno cuyo lema es la opacidad). Pero tenemos la certeza que la mayoría de los alumnos del sistema escolar venezolano no tienen acceso a internet, no tienen computadoras en su casa, y tampoco poseen teléfonos inteligentes con capacidad para "recibir clases".

De lo que sí estamos seguros es que los profesores no tienen ni computadoras en sus hogares, ni servicio de internet, y muchos no tienen teléfonos inteligentes. Mi propia experiencia como docente, profesor titular de una universidad autónoma con 25 años de antigüedad: mis dos últimas computadoras que poseía de anteriores proyectos de investigación en LUZ dejaron de funcionar a comienzos de este año (luego de más de 10 años de uso). Actualmente trabajo en mi casa con una computadora prestada y un teléfono también prestado (ambos equipos muy viejos y muy deficientes, no actualizados tecnológicamente, y que además debo devolver en un corto plazo). Y el servicio de internet casi no existe en Maracaibo, salvo algunas empresas privadas que cobran altas mensualidades en dólares (30-40 $ y más mensualmente), inaccesibles para cualquier docente, que apenas ganamos entre 10 y 30 dólares al mes.

Una computadora nueva cuesta entre 300 y 400 dólares las más baratas. Inaccesibles también para cualquier educador venezolano. Un teléfono inteligente cuesta entre 80-100 $ los más baratos. Igualmente inaccesibles, por lo menos para mí.

De manera que esa educación virtual de la que habla Aristóbulo no puede funcionar ni desde los emisores (maestros) ni desde los receptores (alumnos), por una evidente incapacidad tecnológica de las familias venezolanas, incluyendo la comunidad de educadores.

Afirmar públicamente que el año escolar en Venezuela se culminará por medios virtuales es una vulgar mentira, para decir lo menos. No existe capacidad instalada de equipos digitales ni servicios de comunicación que permitan ese objetivo. Serán muy pocos alumnos y muy pocos maestros quienes pueden ejecutar esa "plataforma digital" de la que habla el gobierno.

Particularmente en los colegios y liceos públicos las limitaciones son mayores, tanto para alumnos como para profesores y maestros. Tal vez en instituciones educativas privadas el nivel social de los alumnos les permita mayores facilidades para el uso de internet, redes y acceso a computadoras y teléfonos inteligentes. Pero allí también se tropieza con las limitaciones de los docentes, cuyos ingresos, que siendo algo superiores a los del sistema público, siguen siendo mínimos e incapaces de subsidiar equipos para esta labor.

Siguiendo el discurso del ministro Istúriz, en sintonía con afirmaciones similares del presidente Maduro, la única manera de culminar el año escolar sería imponiendo una falsa realidad que implicaría aprobar por decreto a los alumnos, sin evaluación de por medio (o aplazar a todos aquellos alumnos que no hayan podido comunicarse con sus docentes, o cuyos docentes no pudieron comunicarse con ellos).

Por otra parte hay que tener en cuenta que las familias venezolanas están pasando la cuarentena en las peores condiciones posibles: con constantes cortes de electricidad, cortes de internet (cuando lo hay), con deficiencias en los servicios de agua y gas, con limitaciones significativas en la alimentación diaria debido a que muchas actividades laborales complementarias del sustento familiar, tanto de los grupos familiares de los alumnos como de los docentes, están suspendidas por la cuarentena y el ingreso mensual del pueblo venezolano se ha reducido considerablemente en el último mes. En otras palabras, tanto alumnos como docentes están (estamos) comiendo menos y sufriendo los malos servicios públicos. Condiciones nada favorables que se suman a las ya mencionadas limitaciones tecnológicas, para avanzar en esa pretendida culminación virtual del año escolar.

Mucho más razonable es la propuesta de RETOMAR EL AÑO ESCOLAR APENAS CULMINE LA CUARENTENA, Y ALARGARLO LOS MESES QUE SEA NECESARIO PARA PODER CULMINAR SATISFACTORIAMENTE EL PERÍODO DE ESTUDIO 2019-2020. Es la única forma de garantizar que se aborden todos los contenidos necesarios en cada nivel de estudio.

Hay que considerar que esta pandemia es una situación de emergencia mundial, nunca vista en un siglo, y el hecho de alargar el año escolar es preferible a piratear y mentir como lo pretende imponer el dúo Maduro-Istúriz.

La enseñanza que se deriva de esta crisis es la enorme responsabilidad que tiene el gobierno, al cual se le ha propuesto por años sin tomar jamás en consideración, de facilitar la existencia de una verdadera plataforma tecnológica para la educación a distancia, que incluya suministrar equipos a los docentes y a las familias de los alumnos, facilitar la existencia de servicios de internet y telefonía a costos accesibles para las familias populares y para los docentes, garantizar salarios adecuados a los docentes para que puedan satisfacer sus gastos básicos de la canasta familiar.

Mientras lo anterior no exista, y de hecho no existe en Venezuela salvo en un minoritario sector educativo, no se podrá hablar de "dar clases por internet" y "culminar el año escolar desde la casa, de manera virtual". Alertamos a la ciudadanía y al mundo entero de la falsa imagen que pretende trasmitir nuestro ministro de educación. Estaríamos a las puertas de una nueva modalidad, un "FALSO POSITIVO EDUCATIVO", con igualmente falsas estadísticas y falsas calificaciones finales. ¡ALERTA!

Maracaibo, 11 de abril de 2020
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Los anhelados Marines y la posibilidad de una Guerra Civil

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Ahora que la "opción de calle" parece haberse agotado por parte de Guaidó, todas las esperanzas de la oposición pitiyanqui se centran en la ansiada invasión de marines que piden a gritos los mayameros y que el mismo Guaidó, María Corina y otros líderes de la oposición pro-gringa han sugerido no tan veladamente desde el año pasado.

Esta opción violenta, que intentan ejecutar desde agosto del 2017, no ha podido concretarse hasta ahora, más allá de pequeños intentos fracasados como la toma del cuartel fronterizo en el estado Bolívar en diciembre pasado y el bluf del 30 de abril que ejecutó Guaidó en La Carlota.

El gobierno de los Estados Unidos modificó su política guerrerista aplicada luego del 11-S, de invadir con todo a países "enemigos", como lo hizo en Afganistán (2001) y en Irak (2003). La modificó debido a las cuantiosas pérdidas humanas y materiales que le significaron esas guerras, en las cuales, pese a que derrocó a los respectivos gobiernos (Talibanes y Saddam), no pudo ni ha podido estabilizar gobiernos "aliados", y tanto Obama como Trump han ido retirando progresivamente sus contingentes militares de ocupación neocolonial.

La nueva receta que ejecutaron los gringos a partir del gobierno de Obama fue la de utilizar fuerzas mercenarias, ejércitos paramilitares, para invadir y desestabilizar a otros gobiernos "enemigos". Así lo hicieron a partir de 2011 en Libia y en Siria. Ya no exponen a sus marines, sino que privatizan las guerras y recurren a engendros como el Estado Islámico (conocido también como ISIS). Particularmente la derrota casi total de ese Estado Islámica en la guerra de Siria ha puesto en entredicho la capacidad militar de los Estados Unidos para intervenir militarmente en territorios extranjeros.

La receta de usar otras fuerzas aliadas o ejércitos paramilitares contra Venezuela la está intentando Trump desde su llegada a la presidencia de USA. Pero hasta ahora no ha encontrado respaldo de los gobiernos y ejércitos de Colombia y Brasil, a quienes principalmente les han hecho esa propuesta. Por ello es que la "agenda militar" de la oposición pitiyanqui se ha quedado en puros planes. Pero eso no significa que pueda intentar expresarse en un futuro cercano.

El asesinato en enero del general iraní Soleimani por el gobierno de los Estados Unidos modificó aparentemente la política de no intervención directa que se desarrollaba desde Obama y que le había dado continuidad el mismo Trump. Y a partir de ese momento la extrema derecha venezolana aparece todos los días pidiendo a gritos la intervención militar de los Estados Unidos en nuestro país. Con el relativo fracaso de las convocatorias de Guaidó a protestas de calle, pareciera que a los gringos no les va quedando otra opción que intentar un escenario violento para sacar a Maduro del poder.

El delirio de esta ultraderecha criolla está en creer que un escenario violento, ya sea un atentado magnicida, un alzamiento militar o una intervención de fuerzas extranjeras, sería, como dicen ellos: una "operación quirúrgica" como Panamá en 1989. Por cierto que esa invasión a Panamá en el gobierno de Bush padre no fue nada quirúrgica, y generó miles de muertos y pérdidas materiales principalmente contra la población civil. Pero en Venezuela cualquier acción militar contra el gobierno de Maduro va a encontrar una respuesta igualmente violenta de las considerables fuerzas militares y civiles que ha logrado organizar el madurismo para defender su poder factual.

La violencia que se desataría aquí en un escenario de agresión externa amenazaría inmediatamente a todas esas fuerzas políticas de la derecha pitiyanqui. Los partidos del G4 y el resto de partidos y dirigentes pro-norteamericanos serían sometidos a una persecución implacable, en los días y semanas inmediatas a cualquier acción violenta contra Maduro y su combo, corriendo un riesgo seguro de muerte para todos ellos.

Es imposible que una acción violenta contra Maduro saque al madurismo del poder. Por lo menos en un corto plazo. Incluso es muy difícil en un mediano plazo. Aún saliendo de la presidencia Maduro, y no estando tampoco Cabello, el gobierno madurista se sostendría por medio de su aparentemente sólido cuerpo militar y miliciano que ha logrado organizar. A mediano y largo plazo tal vez se podría estabilizar algún tipo de gobierno, pero el costo en vidas humanas sería altísimo, pues la inestabilidad inmediata sería seguida de una guerra civil de pronóstico reservado.

Un atentado u otra acción violenta lo que va a generar es una confrontación civil interna. O peor, va a generar una masacre inmediata contra las fuerzas civiles de la oposición pitiyanqui. Sabemos que al gobierno de Trump le importa poco lo que le pase a sus aliados. El se contentaría con una acción como la ejecutada contra Soleimani para ganar votos en las próximas elecciones de noviembre.

Lo que quede del madurismo aprovecharía como excusa un ataque externo para acabar por vía violenta a todo tipo de oposición interna, incluso arrasaría con quienes no sólo no promovemos invasión alguna, sino que enfrentaríamos de ser posible, mediante las armas, una eventual invasión gringa contra Venezuela.

El escenario venezolano del "día después" de una acción armada de los gringos es francamente aterrador. Se desataría una violencia incontrolada que en pocas semanas pudiera generar miles y miles de muertos, sobre todo se arrasaría con lo poco que queda de institucionalidad y sociedad civil no controlada por el madurismo, como las universidades, los medios de comunicación no oficiales, las organizaciones no gubernamentales y comunitarias que no apoyan al madurismo, etc.

Los psicópatas agentes del imperio como Guaidó y Maria Corina no tienen idea del desastre que provocaría la solución por la que ellos claman diariamente. Ellos mismos en lo personal no sobrevivirían a ese holocausto, a menos que cobardemente se vayan del país antes que suceda.

Escribo esto no para alertar a esos dirigentes de la ultraderecha cuyo destino personal me tiene sin cuidado. Trato es de alertar a una gran masa de venezolanos de a pie, que lamentablemente se han dejado llevar por esos cantos de sirena militaristas, y que a diario suspiran por la pronta llegada de los marines. De ocurrir, probablemente será lo último que presencien como habitantes de este mundo.

La única salida favorable para el pueblo venezolano es retomar la senda de la democracia protagónica que intentó manifestarse desde 1999 y cuyo génesis estaba en el mismo Caracazo de 1989. Una democracia protagónica que está hoy muy distante de la pseudo democracia representativa que empujan tanto Maduro-Cabello desde el PSUV como Guaidó y Parra desde las dos AN. La salida "democrática" de la que habla Maduro y apoya Ramos Allup es volver a la cuarta república, regresar al sistema político contra el cual se rebeló el pueblo venezolano el 27 de febrero de 1989. De eso hablaremos en un próximo artículo.

Maracaibo. Tierra del Sol Amada. 11 de marzo de 2020.

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lunes, 27 de enero de 2020

No a las designaciones a dedo: 
¡Exigimos Elecciones Democráticas para el nuevo Cuerpo Rectoral de LUZ!


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El Consejo Nacional de Universidades (CNU) designó el martes 10 de diciembre de 2019 al profesor Clotilde Navarro como Vicerrector Administrativo interino de la Universidad del Zulia, para llenar la vacante dejada por el fallecimiento en 2016 de la profesora María Guadalupe Núñez.

Considerando la gran importancia que tiene para la vida de las universidades autónomas la forma de elegir a sus autoridades rectorales, como profesores de la Facultad Experimental de Ciencias de LUZ hemos acordado dar a conocer nuestra opinión al respecto:
  1. La autonomía universitaria se expresa fundamentalmente en el derecho que tiene su comunidad para elegir sus propias autoridades, y en la posibilidad de enseñar, investigar, crear y difundir conocimientos científicos y humanísticos, orientados al desarrollo nacional y el bienestar popular, sin ningún tipo de censura ni limitación de parte del Estado.
  2. La decisión del CNU profundiza la confiscación de la democracia universitaria que se viene presentando desde hace una década, al designar a dedo el cargo vacante de Vicerrector Administrativo de LUZ, en vez de proceder a convocar elecciones, no sólo para ese cargo vacante, sino para todo el cuerpo rectoral y decanos que tienen sus periodos vencidos desde hace más de 7 años.
  3. Para tomar su decisión, el CNU se fundamenta en algunos artículos de la todavía vigente Ley de Universidades (LU), que responden al momento de la intervención militar de la UCV en 1969 por el gobierno de Rafael Caldera, hecho histórico que en su momento fue rechazado por todos los sectores democráticos de las universidades venezolanas, y que el actual gobierno también rechazó en años recientes.
  4. El punto 15 del artículo 20 de la LU que invoca el CNU para designar autoridades interinas no se aplica en este caso, pues se refiere a "los casos de falta absoluta del Rector y los Vice Rectores o de más de la mitad de los miembros del Consejo Universitario". Dado que la falta absoluta presente en LUZ es de uno sólo de los Vice Rectores, el CNU no tiene atribuciones para tomar la decisión que ha tomado.
  5. Nos preocupa igualmente que las actuales autoridades de LUZ no hayan elaborado, en más de una década de su larga gestión, una propuesta de Reglamento Electoral que incorpore con derecho a voto a los sectores de empleados administrativos y obreros (personal de apoyo), y amplíe la limitada participación estudiantil que establece la actual LU. Esta falta de preocupación por la desaparición de facto de los mecanismos democráticos a lo interno de la universidad, son muestra de burocratización e irresponsabilidad de las actuales autoridades, dormidas en los laureles de una gestión interminable.
  6. Pensamos que el nuevo cuerpo rectoral de LUZ (y los de todas las universidades del país) debe ser electo con la participación de toda la comunidad universitaria. Que el 80 % del porcentaje de votación se concentre en los profesores y estudiantes, que constituimos la esencia misma de la institución, y que la participación del personal de apoyo y los egresados se distribuya en el 20 % restante. Es una propuesta que reivindica la participación democrática de empleados, obreros y egresados, al mismo tiempo que fortalece el peso decisorio de los dos sectores, docentes y alumnos, que constituyen el fundamento de la actividad universitaria: formar nuevos profesionales; producir y difundir nuevos conocimientos científicos y humanísticos.
  7. La democracia debe ejercitarse igualmente en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) y demás instituciones universitarias en las cuales el gobierno viene designando a dedo sus autoridades rectorales.
Nuestra propuesta es rescatar la democracia en las universidades autónomas, y que ese ejercicio democrático se extienda a todas las universidades públicas de Venezuela.

Rechazamos que esté ejecutándose el proceso contrario, totalmente antidemocrático, de extender a las universidades autónomas el nombramiento a dedo de sus autoridades, tal como lo ha hecho el gobierno en las demás universidades durante las dos últimas décadas.
Maracaibo, 23 de enero de 2020.

Johnny Alarcón Puentes
Roberto López Sánchez
Cecilia Montero
Eunice Romero
Jacqueline Vílchez
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viernes, 17 de enero de 2020

Las tendencias políticas en desarrollo en Venezuela y el mundo en 2020

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Este es un escrito para ayudar a caracterizar el inicio del 2020. No tiene orden ni esquema. Son ideas sueltas que van saliendo y que sirven para utilizarlas en documentos de análisis específicos.

1) El recien creado Grupo de Puebla cobró auge en los últimos meses del 2019, sobre todo luego del triunfo electoral de Alberto Fernandez en Argentina. Fernandez aprovechó la política exterior "ni-ni" de López Obrador para asumir el liderazgo del Grupo de Puebla y rápidamente convocó una segunda reunión en Buenos Aires a comienzos de noviembre. Entre lo más destacado de esa reunión estuvo el no haber invitado a representantes del gobierno de Nicolás Maduro, a pesar de que allí estuvieron presentes antiguos aliados de Chávez y Maduro como Ernesto Samper, Fernando Lugo y Dilma Rousseff. Este destacado aislamiento que le aplican a Maduro prácticamente todos los representantes del "progresismo" latinoamericano, tendrá necesariamente sus repercusiones políticas a todo lo largo del 2020. Luego de la caída del gobierno de Evo Morales, Maduro queda en Latinoamérica con el exclusivo respaldo de Nicaragua y Cuba. Los dos principales gobiernos de izquierda del continente, tanto México como Argentina, se han distanciado completamente del programa político y económico seguido por Maduro, han enfatizado en su carácter autoritario, se han desmarcado igualmente de Guaido, del intervencionismo del Grupo de Lima y del gobierno de Trump, y han dicho reiteradamente su deseo de que se celebren "elecciones libres" en Venezuela como camino principal para resolver la crisis presente. La participación "por la puerta de atrás" de Jorge Rodríguez en la toma de posesión de Fernández fue la más clara demostración de que a Maduro no lo quieren en ninguna parte, ni siquiera sus antiguos aliados de la izquierda latinoamericana (que, hasta donde sabemos, recibieron por años jugosos financiamientos provenientes del erario público venezolano). Con la llegada de Fernández a la presidencia de Argentina, ha quedado eclipsado el Foro de Sao Paulo como pretendida vanguardia izquierdista del continente, y el Grupo de Puebla, sin Maduro y sin el PSUV, emerge como la nueva referencia para las luchas que simultáneamente comenzaron a librarse en Ecuador, Perú, Chile y Colombia.

2) El que hemos denominado por años como Centro de Poder Mundial, o bloque de poder del llamado mundo occidental, atraviesa serios resquebrajamientos con el Brexit europeo y el Impeachment contra Trump. A lo que se le suma el resonante fracaso de la intervención militar occidental en Siria, el progresivo deterioro de la situación política en Irak, el fortalecimiento de Irán y de Rusia en los conflictos del Medio Oriente, y la irrupción cada vez mayor de la economía china en territorios históricamente controlados por occidente, como son la Nueva Ruta de la Seda y el Banco Asiatico de Inversiones e Infraestructura (BAII). La hegemonía occidental sobre el resto del mundo, en desarrollo desde el siglo XV, se deteriora por el empuje de fuerzas externas e internas que hacen avizorar un próximo colapso de la misma.

3) En el plano estrictamente económico, el estancamiento de la economía mundial, que no logró recuperarse de la crisis del 2008 ni ha podido recobrar los niveles de crecimiento obtenidos en la posguerra (1945-1970), avizora también, según la gran mayoría de análisis de economistas de todas las nacionalidades, una próxima crisis que pudiera ser más profunda que la vivida hace una década. De ocurrir una nueva crisis económica mundial, la misma tendría reprercusiones casi inmediatas en los procesos de alta conflictividad política y social que se desataron a todo lo largo del 2019 y más específicamente en los últimos meses del año.

4) El 2019 ha sido, como el 2011, un año de revitalización magnificada de la lucha de clases a nivel mundial. Tal vez los dos principales centros de esa lucha social se han escenificado en Chile y en Francia. Pero los pueblos de Perú, Ecuador, Colombia, Haití, Líbano, Irak, Hong Kong, no se han quedado atrás en el desarrollo de grandes expresiones de movilización popular contra medidas económicas y políticas de sus respectivos gobiernos. Aunque hasta ahora esas grandes movilizaciones populares no han generado la caída de ninguno de los respectivos gobiernos, sus efectos políticos están siendo devastadores al hacer morder el polvo al discurso neoliberal entronizado desde hace cuatro décadas por la dupla FMI-BM. El derrumbe emblemático de Chile como vitrina neoliberal del continente y el mundo es un acontecimiento histórico cuyas consecuencias las veremos mucho más allá del 2020.

5) En Suramérica destacan tanto la caída del gobierno de Evo Morales en Bolivia, como las derrotas electorales del Frente Amplio en Uruguay y del Frente Farabundo Martí en El Salvador, que constituyen un serio revés de las fuerzas de izquierda en el continente, apenas compensadas por el triunfo del peronismo en Argentina y la victoria en 2018 de AMLO en México. Como dijimos en el primer punto, estas victorias electorales de fuerzas de izquierda han enarbolado banderas más "centristas" a los ya de por sí programas reformistas de la llamada "ola progresista"vivida entre 1999 y 2015. A esto se suma el cada vez más evidente fracaso de los acuerdos de paz firmados en Colombia por las FARC, que ha llevado a la propia fragmentación de esa organización y a su completo aislamiento de procesos políticos y sociales populares que se han generalizado en los últimos meses en Colombia.

6) No obstante, mientras las vanguardias políticas de la izquierda latinoamericana sufren derrota tras derrota o en su defecto derivan hacia programas cada vez más centristas, los pueblos latinoamericanos insurgen por sus propios medios, sobrepasando a las "vanguardias autoproclamadas" y actuando en ocasiones contra esas mismas vanguardias, a costos altísimos de represión, con decenas de muertos, centenares de heridos y miles de detenidos, pero enarbolando a la vez programas de lucha antineoliberales, feministas, ambientalistas, antiautoritarios, que están aterrizados en la realidades, necesidades, anhelos y esperanzas de los pueblos de Nuestra América. En estas expresiones de lucha social incluimos también las protestas de 2017 acaecidas en Venezuela y Nicaragua, e incluso la crisis en Bolivia, con la salvedad que en estos tres países han actuado obviamente una serie de intereses ligados tanto a las burguesías criollas como al imperialismo yanqui. Lo que queremos resaltar aquí es que las luchas sociales de los últimos años tienen causas objetivas en lo económico y político, y que las mismas han avanzado al margen de las autoproclamadas vanguardias de la izquierda latinoamericana, y en ocasiones en contra de esas mismas vanguardias. La profundización de estas tendencias puede conducir a nuevas formas de liderazgo, a nuevos y actualizados programas políticos, que conduzcan a la conformación de una nueva polarización en la lucha de clases, en donde los hasta ahora "partidos de vanguardia", nucleados ya sea en el Foro de Sao Paulo o en el Grupo de Puebla, serán desplazados y considerados como parte del bloque opresor donde ya están los partidos tradicionales pitiyankis. Sólo una urgente "reingeniería" que desmonte los aparatos politiqueros en que ha derivado la izquierda latinoamericana los salvaría de esa tendencia para ellos liquidadora, en pleno desarrollo.

7) La crisis económica en Venezuela sigue su curso sin que el gobierno de Maduro tome medidas para detenerla. Destaca la política laboral de Maduro, que acabó con todos los derechos consagrados en la constitución y la ley del trabajo, y derrumbó el salario hasta casi desaparecerlo (hoy el salario mensual se acerca a los 2 dólares). Maduro ha colocado a la clase trabajadora en un nivel de neo-esclavitud, sometiendo la lucha obrera mediante bonos y cajas de comida que han envilecido tanto la disposición de lucha como la vocación de trabajo de los venezolanos. Maduro ejecuta un particular plan de ajuste neoliberal que supera con creces las medidas antiobreras que puedan haber ejecutado gobiernos de derecha como Piñera, Macri, Duque o Bolsonaro. Inspirado en el "modelo económico chino" y contando con el macabro asesoramiento del gobierno de Cuba, Maduro se ha constituido en el principal verdugo de su propio pueblo. La cifra de 4-5 millones de emigrados en los últimos cinco años se explica precisamente por la imposibilidad de sobrevivir en Venezuela mediante el trabajo honrado. Hoy en Venezuela las familias trabajadoras sobreviven gracias a las remesas que reciben de sus familiares en el exterior, o con ingresos provenientes de actividades delictivas (pero permitidas por el gobierno) como el tráfico de gasolina hacia países vecinos y la especulación general en el sector comercial. Quienes no cuentan ni con remesas ni participan en las mafias contrabandistas-especuladoras, los millones de trabajadores de la administración pública y la poca empresa privada que aún sobrevive, sufren la explotación más extrema del continente, con el salario más bajo y las carencias más absolutas en los servicios públicos (agua, gas, electricidad, gasolina, transporte público), mientras colapsan igualmente tanto el sistema de salud pública como la educación desde preescolar hasta universitaria. Venezuela hoy bate records continentales en pobreza extrema, y es previsible una tendencia al aumento constante de todo tipo de conflictos laborales y sociales, como de hecho ya viene ocurriendo a lo largo y ancho del país.

8) Mientras escribía esto, ha sucedido el ataque de USA contra los dirigentes islámicos en Irak, que ha asesinado al principal jefe militar del gobierno iraní. Es obvio que este asesinato agravará la confrontación en el Medio Oriente y amenaza con desatar una guerra regional, como lo ha advertido un ministro irakí. Todo esto es el resultado del plan Busch-Rumsfeld del 2001, de acabar con el "eje del mal", que pasaba por invadir y derrocar a los gobiernos de Afganistán, Irak, Libia, Siria, Irán, Yemen y Corea del Norte. Los Estados Unidos se plantearon hace 20 años el consolidar su hegemonía mundial, derrocando a todos los gobiernos opuestos a Occidente, buscando garantizar que el siglo XXI fuera el "Siglo Americano". Dicho plan no ha salido como los gringos esperaban. Sobre todo la derrota del Estado Islámico en Siria ha permitido que algunos analistas afirmen que los Estados Unidos han sido totalmente derrotados en ese plan imperialista desatado luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Uno de los factores principales en la derrota de ese engendro creado por los gringos, el Estado Islámico (ejército paramilitar de fundamentalistas islámicos extremos financiados y armados por USA y sus aliados europeos y árabes), fue precisamente la intervención de Irán en la guerra de Siria (además de la intervención de Rusia). Y en la dirección de las fuerzas proiraníes que lucharon y derrotaron al Estado Islámico destaca en primer lugar el general Suleimani hoy asesinado. A los iraníes el imperio gringo les ha dado en la madre al matar al segundo hombre en la línea de mando, sólo superado por el Ayatola Jamenei. La sucesión de respuestas y contra respuestas de cada bando puede conducir a escenarios de violencia generalizada totalmente fuera de control en el Medio Oriente e incluso en territorios de Europa y los Estados Unidos.

9) Falta analizar el momento político venezolano. La disputa en la Asamblea Nacional, el plan represivo de Maduro que busca aniquilar a la oposición pitiyanki, el destino de las propuestas en mesa de designar un nuevo CNE y convocar elecciones para todos los poderes públicos. Pero este tema lo dejo para luego del 5 de enero. Este año 2020 ha comenzado muy movido y todas las tendencias indican que se pondrá peor. En el marco de estas múltiples crisis, apostamos por la mejor organización de las luchas populares desde las bases sociales,por el surgimiento de programas alternativos que desplacen a las burocracias de "izquierda" que han fracasado al frente de los procesos de cambio en las dos últimas décadas.

APOSTAMOS POR UN 2020 DE ESPERANZA Y DE LUCHA POPULAR ANTICAPITALISTA


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De lavapocetas y otros oficios

 - www.aporrea.org


Nuevamente el autodenominado "presidente obrero" ha utilizado el término "lavapocetas" para indicar los oficios "denigrantes" que estarían realizando los millones de venezolanos que se han visto en la necesidad de emigrar a otras naciones. (https://www.noticierodigital.com/2019/12/maduro-a-los-migrantes-dejen-de-desearle-mal-a-venezuela-mal-hablado-lavapoceta/).

Resulta muy incongruente que un lider politico que se jacta de haber sido dirigente sindical y de encabezar un "gobierno obrero", mantenga un discurso donde reniega del oficio de lavapocetas en países extranjeros, y considere como un "pueblo digno" (y por consiguiente que realizan trabajos "dignos" distintos a lavar pocetas) a los ciudadanos que permanecen en la república.

Lavar pocetas puede ser tan digno como ser un chofer de bus o un maestro de escuela. Oficios todos que en Venezuela son pagados por el Estado con salarios miserables, propios de regímenes neoesclavistas, que apenas alcanzan los 3 $ mensuales.

El discurso de Maduro es abiertamente insultante contra todos aquellos trabajadores que lavan pocetas, tanto en Venezuela como en cualquier otro país del mundo. En cierta forma, también insulta Maduro a las millones de amas de casa venezolanas, que por la división del trabajo propia del modelo patriarcal-machista que aún predomina en nuestro país, son las que les toca lavar las pocetas de sus respectivas viviendas familiares (con las excepciones del caso, en donde esa labor es compartida con los cónyuues y otros miembros de la familia).

Parece que las alturas del poder le fundió el seso al otrora chofer de metrobuses, y le lleva a mantener reiteradamente un discurso en el cual hace diferencias entre los oficios "dignos" y oficios "denigrantes".
Maduro utiliza la clásica moral burguesa que defiende la división entre trabajadores manuales y trabajadores intelectuales, en la cual se considera denigrante y de poca humanidad la realización de trabajos manuales, valorando en cambio como la plena realización humana de la actividad intelectual, propia de una clase "dirigente", "dominante".

Esta reiteración de la crítica de Maduro hacia los "lavapocetas" emigrantes, simplemente vuelve a confirmar todo lo falso del supuesto rumbo socialista del gobierno madurista, y a desvelar la verdadera esencia capitalista, burguesa, no sólo de su discurso, sino de su ejecutoría política como gobierno.

Para confirmar que la actual polarización política en Venezuela es entre dos fracciones de la misma clase dominante capitalista o burguesa, los opositores pitiyankis rápidamente le han respondido a Maduro diciendole que "será el que lavará las pocetas en la cárcel" (https://www.caraotadigital.net/hoy/la-respuesta-del-exilio-a-maduro-seras-quien-lavara-pocetas-en-la-carcel). Es decir, para ambos extremos lavar pocetas es un oficio denigrante, ambos extremos son sesudos intelectuales que reivindican el dominio de los "pensantes" sobre los trabajadores de oficios "indignos". Una confrontación entre ilustres pensadores como Nicolás Maduro y Antonio Ledezma, que se juntan para insultar a los millones de trabajadores manuales de Venezuela y el mundo.
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