domingo, 25 de abril de 2021

 

ANTE LA DESTRUCCIÓN DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA,

DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD NECESARIA

 

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Un diagnóstico imprescindible de la Universidad en Venezuela

La Universidad ha sido fundamental en el crecimiento del pensamiento humano, de las ideas y de los proyectos civilizatorios de cualquier signo. Es justamente por ello que la historia da cuenta del esmero con el cual las distintas sociedades, y especialmente aquellas que han institucionalizado una educación pública superior con distintos niveles de articulación humanística, científica y tecnológica, cuidan sus universidades, independientemente de los fines que orientan el funcionamiento en cada momento histórico.

Las universidades venezolanas han contribuido en las distintas esferas de nuestras vidas salud, ingeniería, historia, cultura, educación, territorio y economía, entre otras tantas posibles al desarrollo de nuestro país. La universidad venezolana es parte de nuestra historia, no en balde la Universidad Central de Venezuela (UCV) cumple 300 años de fundada, 236 años la Universidad de Los Andes (ULA), 130 años la del Zulia (LUZ) y 129 años la de Carabobo (UC). Los hijos de muchas familias de venezolanos, por generaciones, estudiaron en nuestras universidades y se hicieron profesionales para, en los diferentes espacios de nuestro quehacer cotidiano, contribuir al crecimiento de Venezuela.

Sin embargo, hoy en día en Venezuela se presenta el fenómeno opuesto. Más allá de las responsabilidades internas, que ciertamente las hay, es público y notorio el hecho de que el gobierno de Nicolás Maduro desprecia a las universidades, y las condena, como nunca antes en nuestra historia, a un deplorable estado de marginación caracterizado por:

·        Una asfixiante limitación de recursos financieros en todas las partidas presupuestarias que no garantiza un mínimo funcionamiento.

·        La pulverización de los sueldos y salarios de su personal, que con absoluta seguridad son los más bajos del mundo, sin mencionar la progresiva y sistemática extinción de la seguridad social a todos los niveles.

·        La eliminación, en la práctica, de las imprescindibles providencias estudiantiles y pulverización de las becas destinadas a este sector.

·        El total abandono de las áreas internas, tomadas hoy por el hampa común, que las está destruyendo en lo físico, en sus laboratorios, en sus salones de clase, en sus bibliotecas, en sus equipos de informática.

·        Una situación de depauperación y degradación que avanza inercialmente hacia su disolución, cuyo resultado inmediato y probablemente el más lamentable, es la pérdida del talento que es el tesoro más preciado de este tipo de institución: con salarios que no llegan a ocho dólares mensuales para el caso de los profesores de máximo escalafón. Es común hoy en día, por un lado, encontrarse con profesores universitarios que han emigrado y en la actualidad desarrollan las actividades docentes y científicas que antes realizaban en Venezuela, en instituciones de otros países; y a otros que deciden cambiar su actividad académica por una diferente que mejore sus ingresos para el sustento familiar. La migración de universitarios, que se extiende también al sector de administrativos, se convierte en una muy rápida transferencia gratuita hacia el exterior, sobre todo hacia países desarrollados, de nuestra riqueza nacional, acumulada por décadas y décadas de esfuerzo de país. Hoy en las universidades venezolanas es casi inexistente el ingreso de personal de relevo; prevalece un acelerado envejecimiento de la planta profesoral, que además ha perdido su seguridad social y las condiciones necesarias para su función académica: imposibilidad de intercambios con sus pares de otros países, grandes dificultades para acceder a literatura actualizada, deterioro y obsolescencia de equipos e imposibilidad de renovarlos; constantes limitaciones de acceso a los servicios eléctrico y de internet; incapacidad de cubrir el sustento básico familiar de alimentación, salud, vivienda, vestido y recreación, entre otros.

·        Migración masiva de estudiantes y nuevos profesionales al extranjero. Los alumnos que continúan cursando sus estudios, en un gran elevado planifican su salida del país apenas se gradúen. Hay, además una pérdida de matrícula de aquellos que no han culminado sus estudios y se ven forzados a retirarse por razones de índole socioeconómica, fundamentalmente, y de la matrícula de inicio, que son estudiantes que logran el cupo pero no se inscriben. La universidad pública venezolana, pierde así el talento joven indispensable para el desarrollo nacional.

·        La negación de recursos para la investigación científica, en el presupuesto universitario impuesto por el Ejecutivo nacional, ha imposibilitado la participación de los investigadores en eventos científicos internacionales, la actualización de equipos, el intercambio académico, la formación en el exterior, la adquisición de servicios tecnológicos y literatura actualizada, la suscripción a bases de datos, revistas científicas y redes internacionales de investigación, el fortalecimiento de nuestras revistas científicas que hoy sobreviven por el trabajo meritorio de sus editores/as, todo lo cual impacta negativamente en la producción y divulgaciòn de conocimientos y publicaciones, esencial al concepto de universidad.

·        A ello se agrega el impedimento gubernamental, impulsado a través del Tribunal Supremo de Justicia para cumplir con un requisito fundamental para la democracia y la renovación universitaria como es la elección de sus autoridades, a pesar de que la autonomía universitaria está consagrada tanto en la Constitución de 1999, como en la Ley Orgánica de Educación. De la misma manera, a través del Consejo Nacional Electoral, se ha impedido la realización de elecciones en la mayoría de las federaciones gremiales y sindicales, de profesores, empleados y obreros, lo cual las ha debilitado, al impedir el relevo y frustrar la incorporación de nuevos conductores a los cargos directivos, que se van reduciendo por razones naturales o por renuncias, todo lo cual compromete su capacidad de acción frente a la debacle institucional y la crisis universitaria.

·        Las autoridades electas tienen vencido por casi una década el período original para el cual fueron electas, con el consiguiente deterioro de su gestión.  Con el paso del tiempo, el equipo rectoral se han desintegrado por renuncias, enfermedad o fallecimiento de alguno de sus integrantes, lo que ha sido aprovechado por el gobierno para imponer autoridades, valiéndose de un viejo reglamento del CNU, que quedó sin efecto con la aprobación de la constitución vigente.  Las autoridades decanales tampoco han podido celebrar elecciones y son nombradas por los consejos universitarios.  La representación profesoral a los cogobiernos, cuyo período culminó hace muchos años, no se ha podido renovar y la falta absoluta de alguno de sus miembros solo puede ser sustituida por los suplentes, opción ésta que también se ha agotado en muchos casos. Los miembros de gobierno y cogobierno universitario se han visto así obligados a mantenerse en los cargos para sostener la institucionalidad, e impedir nuevas intervenciones. Esta situación ha debilitado significativamente la gobernanza en la Universidad, cuyo liderazgo institucional no se muestra hoy capaz de detener su decaimiento progresivo. De ahí la urgencia de renovación del liderazgo universitario.

·        El gobierno venezolano estimula la desaparición de las carreras humanísticas y sociales, cuando establece, a contracorriente de lo pautado en la Constitución y la Ley de Universidades, 145 carreras prioritarias para el 2021, supuestamente relacionadas con la economía productiva y las necesidades de formación de la Nación, negando la indispensable noción multidisciplinaria que requiere cualquier proyecto productivo, donde las visiones histórica, geográfica, social y cultural son tan importantes como la visión científica y técnica para garantizar su viabilidad. Esta política regresiva del gobierno ignora el aporte humanístico, además del científico, fundamental de las universidades para el desarrollo nacional y viola la autonomía académica garantizada por la Constitución vigente.

·        La pandemia agrava y acelera el proceso de destrucción institucional que ya estaba en desarrollo.

La Universidad necesaria.

Venezuela necesita hoy universidades comprometidas con un futuro de producción científico-técnica enmarcado en dimensiones fundamentales del mundo de hoy: la ecología, la democracia verdadera y el humanismo. La Universidad que el país requiere se debe a la sociedad, a sus intereses colectivos, a lo público y al bien común. Es esa institución la que debe asumir la responsabilidad social –pública- de cumplir con las necesidades, expectativas y valores sociales, respondiendo de manera crítica y reflexiva a las nuevas realidades generadoras de desafíos globales, contextos y valores.

La universidad debe concebirse, no sólo como un proyecto educativo, sino también cultural y social, que implica la apertura a la posibilidad de experiencias inéditas en docencia, investigación y extensión, en momentos en los cuales diversos cambios del entorno afectan y seguirán afectando a las universidades: la conversión de COVID-19 en una pandemia que ha cambiado muchas perspectivas de la vida en común; las amenazas a la vida sobre el planeta producto de un patrón civilizatorio de guerra permanente contra la naturaleza y los pueblos originarios, vale decir, aquellos pueblos y comunidades que han persistido en vivir en armonía con ella; las diversas formas de exclusión y violencia social; el fenómeno de las migraciones y desplazamientos humanos; la crisis de los valores; los problemas éticos de los avances científicos y tecnológicos; las transformaciones del mundo productivo y laboral; las nuevas tecnologías de información y comunicación que transforman las percepciones y representaciones individuales y colectivas de la realidad; la brecha entre países industrializados y del Sur Global acentuada con los procesos de globalización; la crisis del sistema democrático formal, y otros.

El ambiente en el cual puede darse tal tipo de desarrollo institucional, es el de una universidad autónoma, democrática, abierta al análisis y discusión de todas las ideas y corrientes de pensamiento, así como a un amplio diálogo intercultural sin dogmatismo ni prejuicio; y que tenga como compromiso fundamental dar respuestas a las necesidades populares y al desarrollo nacional, procurando siempre el bienestar para toda la sociedad.

Las tareas urgentes.

La dramática situación actual contrasta notablemente con la visión de la universidad necesaria. El proceso inédito de destrucción de la institucionalidad universitaria, similar a lo que viene ocurriendo con todas las instituciones del Estado venezolano, tiene que ser urgentemente detenido y revertido.

Resulta imperioso el diseño de un plan de salvación de lo que aún puede quedar en pie de las universidades. Hay tareas que pueden asumirse aún en presencia de la pandemia. Cada segundo que pasa hace mucho más difícil y costosa la tarea de recuperación institucional de las universidades, tanto en su planta física y equipamiento, como en su cultura institucional, en el conocimiento, en su talento. Esta recuperación demanda:

-          Condiciones dignas de remuneración y trabajo para profesores, empleados y obreros y de estudio para sus estudiantes.

-          Renovación democrática de las autoridades, en el menor tiempo y mejores condiciones posibles.

-          Levantar la información de las urgencias en materia de infraestructura, bienes y servicios para una inversión especial temprana, que garantice un hábitat adecuado de trabajo y estudio, e incluya comedor y transporte.

-          Vigilancia permanente de los espacios universitarios frente al hampa.

-          Vacunación de toda la comunidad universitaria, profesores, estudiantes, empleados administrativos y obreros como condición básica para la reanudación de actividades presenciales.

-          Mejoramiento significativo en las condiciones de vida, de trabajo y de estudio de los universitarios.

-          Realización de una auditoría pública e integral de la gestión administrativa y operativa.

-          Reconocimiento por parte del gobierno de los actores de las universidades: autoridades, gremios y sindicatos, sin distinción de naturaleza política ni de otro orden.

-          Apoyo a los programas de salud existentes y a la recuperación de la capacidad operativa y financiera de los institutos de previsión social.

-          Restitución del presupuesto necesario y suficiente para investigación.

-          Elaboración de un sistema de indicadores adaptado al país que permita establecer y hacerle seguimiento a la situación real del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación, de educación universitaria, con auditoría de matrícula y de cargos en las universidades.

-          Restitución de las providencias estudiantiles.

-          Mecanismo de ingreso estudiantil universitario establecido por acuerdos entre el ejecutivo y las universidades.

 

El patrimonio más importante de toda universidad es el conocimiento creado o adquirido y su difusión hacia toda la sociedad, especialmente en la formación de nuestros jóvenes mediante actividades formales y no formales, constituyendo el aporte más importante que puede dar. Cualquier perspectiva de recuperación de la nación pasa por rescatar su capacidad de conocer, descubrir y aportar soluciones inteligentes y sólidas a los problemas científicos, técnicos, sociales y culturales, y ese es un papel esencial de toda universidad en cualquier parte del mundo. Hay que asumir las tareas de recuperación de las universidades como condición esencial para la recuperación de la Nación.

Unidad para salvar la universidad venezolana

Las comunidades universitarias están llamadas a asumir las urgentes tareas que permitan conducir un esfuerzo nacional por la defensa de la educación universitaria. Para ello se hace imprescindible:

·        La unidad de los gremios docentes, estudiantiles y de trabajadores, en un plan único de acción.

·        El debate libre y democrático (aunque sea por medios virtuales) que avance en la integración de los diferentes puntos de vista y concilie visiones internas hasta ahora enfrentadas.

·        Poner en marcha distintas iniciativas para visibilizar la crisis universitaria y sensibilizar al país sobre la urgencia de la lucha planteada.

La sociedad venezolana necesita de su universidad, y la universidad requiere integrarse plenamente con la aspiración de cambio que hoy predomina en la gran mayoría ciudadana. NO HAY REPÚBLICA SIN UNIVERSIDAD, PERO TAMPOCO PUEDE HABER UNIVERSIDAD SIN REPÚBLICA. Y eso es lo que hoy se está disolviendo ante nuestros ojos, y debemos detener.

La defensa de la universidad autónoma, democrática, científica, popular y de calidad, es un paso necesario para salvar a la Nación. A eso convocamos.

Venezuela, a los 14 días del mes de abril de 2021.

(Para suscribir este documento enviar correo a: plataformaciudadana2020@gmail.com)

 

 

 

 

 

FIRMANTES:

Nombre y Apellido

Institución

      1             

Jesús Aguirre

Universidad de Carabobo

      2             

Stefania Ajó

Universidad Central de Venezuela

      3             

Johnny Alarcón Puentes

Universidad del Zulia

      4             

Carlos Añez

Universidad del Zulia

      5             

Carlos Aponte Blank

Universidad Central de Venezuela

      6             

Santiago Arconada

Universidad Central de Venezuela

      7             

Félix Arellano

Universidad Central de Venezuela

      8             

Miguel Jesús Arévalo

Universidad Arturo Michelena

      9             

Duilimarth Arrieta

Universidad Bolivariana de Venezuela

  10             

Guillermo T. Aveledo

Universidad Central de Venezuela

  11             

Javier Biardeau

Universidad Central de Venezuela

  12             

Leonardo Bracamonte

Universidad Central de Venezuela

  13             

Rosaura Bueno

Universidad del Zulia

  14             

Pedro Capett

Universidad del Zulia

  15             

Leonardo Carvajal

Universidad Católica Andrés Bello

  16             

Alan Castellano

Universidad del Zulia

  17             

Ocarina Castillo

Universidad Central de Venezuela

  18             

Hubert Carton de Grammont

Universidad Nacional Autónoma de México

  19             

Carmen Clamens

Universidad del Zulia

  20             

Santiago Clavijo

Universidad Central de Venezuela

  21             

Belinda Colina Arenas

Universidad del Zulia

  22             

Miguel Angel Contreras

Universidad Central de Venezuela

  23             

Ivork Cordido

Universidad del Zulia

  24             

José Miguel Cortázar

Universidad Central de Venezuela

  25             

Mariano Crespo

Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Maracay

  26             

Ricardo Cubero

Universidad del Zulia

  27             

Antonio De Lisio

Universidad Central de Venezuela

  28             

Karina De Sousa

Universidad del Zulia

  29             

Andy Delgado Blanco

Universidad Central de Venezuela

  30             

Miguel Denis

Egresado Universidad Central de Venezuela

  31             

Luis Alejandro Díaz Bayona

Universidad de Carabobo

  32             

Rafael Durán

Universidad de Carabobo

  33             

Belkis Escalona

Universidad del Zulia

  34             

Higinio Jesús Esparis

Egresado Universidad Central de Venezuela

  35             

Henry Espinoza Bejarano

Universidad de Oriente

  36             

Concetta Esposito de Díaz

Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado

  37             

Alex Fergusson Laguna

Universidad Central de Venezuela

  38             

Gustavo Fernández

Universidad de Carabobo

  39             

Oscar Feo Istúriz

Universidad de Carabobo

  40             

Oscar Fuenmayor

Egresado Universidad del Zulia

  41             

Luis Fuenmayor Toro

Universidad Central de Venezuela

  42             

Hugo Gallipoli

Universidad de Carabobo

  43             

Alix García

Universidad Central de Venezuela

  44             

Sandra García

Universidad Pedagógica Experimental Libertador núcleo Barquisimeto

  45             

Pedro García Avendaño

Universidad Central de Venezuela

  46             

María Elena García Díaz

Universidad de los Andes

  47             

Xiomara García

Universidad Central de Venezuela

  48             

Giuseppe Giannetto

Universidad Central de Venezuela

  49             

Jorge Giordani

Universidad Central de Venezuela

  50             

Ana Teresa Gómez

Universidad Central de Venezuela

  51             

Nancy González de Olivo

Universidad Politécnica Territorial De los Altos Mirandinos Cecilio Acosta

  52             

Molly González

Universidad del Zulia

  53             

Beatriz González de Medina

Universidad del Zulia

  54             

Gladys Gordones

Universidad de los Andes

  55             

Carmen Alicia Hernández Rodríguez

Egresada Universidad del Zulia

  56             

Simón Hernández

Presidente nacional WUAO

  57             

Carmen Hernández

Universidad del Zulia

  58             

Jorge Hinestroza

Universidad del Zulia

  59             

Catalina Labarca Reverol

Universidad del Zulia

  60             

Amelia Landaeta

Universidad Central de Venezuela

  61             

Edgardo Lander

Universidad Central de Venezuela

  62             

Luis Lander

Universidad Central de Venezuela

  63             

José Rafael León

Universidad Central de Venezuela

  64             

José León Uzcátegui

Universidad de Carabobo

  65             

Angel Lombardi

Universidad del Zulia

  66             

Ángel Rafael Lombardi Boscán

Universidad del Zulia

  67             

Lilia Sofía Leticia Lombardi

Universidad del Zulia

  68             

Roberto López Sánchez

Universidad del Zulia

  69             

José Luis López Sánchez

Universidad Central de Venezuela

  70             

Tucídides López

Universidad del Zulia

  71             

Iliana Lopriore.

Universidad de Carabobo

  72             

Francisco Machado Segovia

Universidad Central de Venezuela

  73             

Luis Marciales

Universidad Central de Venezuela

  74             

Gustavo Márquez

Universidad de Carabobo

  75             

Moisés Martínez Soto

Universidad del Zulia

  76             

Blanca Martorell Cuadrado

Universidad Central de Venezuela

  77             

María Gabriela Mata Carnevali

Universidad Central de Venezuela

  78             

Claudio Bruno Mazzani

Universidad Central de Venezuela

  79             

Lino Meneses Pacheco

Universidad de los Andes

  80             

Alexis Mercado

Universidad Central de Venezuela

  81             

Oly Millán

Universidad Central de Venezuela

  82             

Yanina Molero de Boscán

Universidad del Zulia

  83             

Cecilia Montero

. Universidad del Zulia

  84             

Pedro Moratinos

Universidad de los Andes

  85             

Kerlis Moreno Mercado

Universidad del Zulia

  86             

Esteban Emilio Mosonyi

Universidad Central de Venezuela

  87             

José Domingo Mujica

Universidad Central de Venezuela

  88             

Rafael Victorino Muñoz

Universidad de Carabobo

  89             

Valmore Muñoz Arteaga

Universidad Cecilio Acosta

  90             

Melín Nava

Universidad Central de Venezuela

  91             

Héctor Navarro Díaz

Universidad Central de Venezuela

  92             

Karina Navarro Jiménez

Universidad del Zulia

  93             

Armando Notz Pieretti

Universidad Central de Venezuela

  94             

Norberto José Olivar B

Universidad del Zulia

  95             

Felix Olivo

Universidad Pedagógica Experimental Libertador

  96             

Ana Elisa Osorio

Universidad Central de Venezuela

  97             

Luis Palencia

Universidad Central de Venezuela

  98             

Pablo Palmar

Universidad del Zulia

  99             

Lorelli Paredes Valecillos

Universidad del Zulia

100             

Ileana Parra Grazzina

Universidad del Zulia

101             

Reyber Parra

Universidad del Zulia

102             

Francesca Pérez

Universidad Central de Venezuela

103             

Jorge Piña

Universidad Simón Rodríguez

104             

German Antonio Poleo

Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado

105             

Jesús Puerta

Universidad de Carabobo

106             

Víctor Rago

Universidad Central de Venezuela

107             

Tulio Ramírez

UCV – UPEL - UCAB

108             

Sathya Rengifo Gómez

Universidad Central de Venezuela

109             

Flerida Rengifo

Universidad Central de Venezuela

110             

Juan Carlos Reyes

Universidad Central de Venezuela

111             

Jacqueline Richter

Universidad Central de Venezuela

112             

Carlos Rincón

Universidad del Zulia

113             

Ricardo Ríos

Universidad Central de Venezuela

114             

Carmen Irene Rivero

Universidad de Carabobo

115             

Noylibeth Rivero

Universidad del Zulia

116             

Rafael Rivero Navarro

Universidad Central de Venezuela

117             

Blanca Alicia Rodríguez de Escontrela

Universidad Central de Venezuela

118             

Belkis Rojas Trejo

Universidad de los Andes

119             

Eunice Romero

. Universidad del Zulia

120             

Deyanira Romero

Universidad Central de Venezuela. Campus Maracay

121             

Carlos Rondón

Universidad Cecilio Acosta

122             

Aníbal Rosales

Universidad Central de Venezuela

123             

Marta Rukoz

Universidad Central de Venezuela

124             

Eduardo Sánchez

Sinatra. Universidad Central de Venezuela

125             

Rebeca Sánchez

Universidad Central de Venezuela

126             

David Sánchez

Universidad del Zulia

127             

Isabelle Sánchez

Universidad Central de Venezuela

128             

Helene Sánchez

Universidad Central de Venezuela

129             

Marina Smeja

Universidad Central de Venezuela

130             

Keta Stephany

Universidad Central de Venezuela

131             

Ramona Suárez Piña

Universidad del Zulia

132             

Rina Surós

Universidad Central de Venezuela

133             

Juan Luis Sosa

Egresado Universidad Central de Venezuela

134             

Jesús Urbina

. Universidad de Carabobo

135             

Caribay Urbina

Universidad Central de Venezuela

136             

Arlene Urdaneta Quintero

Universidad del Zulia

137             

Vladimir Abreu

Egresado Universidad de Carabobo

138             

Sofía Viloria

Egresada Universidad Central de Venezuela

139             

Luisa Villalba Márquez

Universidad Central de Venezuela

140             

Julio Villalobos Reyes

Universidad del Zulia

141             

Angel Zabaleta

Universidad del Zulia

 

 

NUEVAS FIRMAS DE RESPALDO AL DOCUMENTO: ANTE LA DESTRUCCIÓN DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA, DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD NECESARIA:

 

      1             

Abilio Carrillo

Universidad Central de Venezuela

      2             

Mariana Díaz

Universidad Central de Venezuela

      3             

José Pereira

UNEXPO Puerto Ordaz

      4             

Zenaida Tahhan

Egresada Universidad Central de Venezuela

      5             

Carlos Mendoza Potellá

Universidad Central de Venezuela

      6             

Jackson Ramírez

Universidad Central de Venezuela

      7             

Jaime Pérez

Universidad Central de Venezuela  

      8             

Mabel Mundo

CENDES Universidad Central de Venezuela  

      9             

Rodolfo Marcano

Universidad Central de Venezuela  

   10             

Lester Rodríguez Herrera

Universidad de los Andes

   11             

Juan Ruilova Maluenda

UCV, UNEXPO, UNIMET

   12             

Sigfrido Lanz Delgado

UNEG

   13             

Jenniffer Fernández

Egresada Universidad del Zulia

   14             

Eleazar Mujica Sánchez

Universidad Central de Venezuela  

   15             

 Nancy Santana Cova

Universidad de los Andes

   16             

Alonso Padrón

Universidad Central de Venezuela  

   17             

Rafael Ramírez Camilo

Universidad Central de Venezuela

   18             

José Rodolfo Rico

Universidad Central de Venezuela

19

Elizabeth Piña de Vasquez

Universidad Central de Venezuela

20

Jefferson Guerrero

UNET -USB

21

Idalia Cornieles

Universidad Central de Venezuela

22

Alberto Arias

Universidad de Carabobo

23

Luz Marina Beltrán

Universidad Pedagógica Experimental Libertador

24

Rafael Godoy

FACES -UCV

25

Vidal Sáez Sáez

Universidad Central de Venezuela

26

Alba Carosio

Universidad Central de Venezuela

27

Alejandro Ochoa Arias

Universidad de los Andes

28

María Eugenia Cisneros Araujo

Universidad Central de Venezuela

29

José Agustín Millán Muñoz

Universidad Simón Bolívar

30

Dionisio Márquez Arreaza

Universidad de los Andes

31

Ismenia Brito

Egresada Universidad Central de Venezuela

32

Alberto Lovera

Universidad Central de Venezuela

33

Noela Invernizzi

Universidade Federal do Paraná, Curitiba, Brasil

34

Eleazar Bendetto

 

35

Darío Gómez

UPEL Barquisimeto

36

Roy Erkizia

 

37

Nelson A. Morán Guilarte

UPEL-Maturín, USM, UNEFM

38

Luz Maritza Reyez de Suarez

 

39

Aura Rondón M.

Universidad Pedagógica Libertador

40

Luis Enrique Chávez Tosta

Egresado Universidad Simón Bolívar

41

Arnoldo Pirela

UCV CENDES

42

Felix J. Tapia.

Universidad Central de Venezuela

43

Wilfredo Urbina Romero

Universidad Central de Venezuela

44

Alicia Ponte-Sucre

Universidad Central de Venezuela

45

María Isabel Parada 

Universidad Central de Venezuela

46

Carlos Augusto González

Universidad Central de Venezuela

47

Hugo Méndez

Universidad Rafael María Baralt

48

Diógenes Petit

Universidad del Zulia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 20 de enero de 2021

 El Imperialismo ciertamente ataca a Venezuela, 

pero esto no es una Revolución

 - www.aporrea.org
 - www.aporrea.org/ideologia/a298623.html

Los reiterados ataques del gobierno de los Estados Unidos y de sus países aliados en contra de la nación venezolana, le han servido al gobierno de Nicolás Maduro como la excusa perfecta para justificar el fracaso de todas sus políticas económicas y sociales.

Ciertamente los intereses de la nación venezolana están siendo afectados por las numerosas sanciones que los gobiernos occidentales han tomado desde hace tres años con el fin de derrocar a Maduro.

En primer lugar reiteramos nuestra posición de principios al enarbolar la Soberanía de la nación y reivindicar que somos los venezolanos quienes debemos resolver, de manera autónoma, la profunda crisis que hoy atraviesa el país.

La solución soberana a la crisis implica rechazar no sólo el descarado intervencionismo de los gobiernos de USA y Europa, sino también la no menos aceptable intervención de gobiernos como el de Rusia y Cuba, que se han convertido en una especie de tutores de Maduro, que opinan y participan en escenarios de negociación internacional a nombre de Venezuela, una realidad vergonzosa que no tiene precedentes en nuestra historia.

El intervencionismo imperial de Occidente se inició en 1498 con la llegada de Colón a Macuro, y desde esa época el territorio de Venezuela ha sido objeto de saqueo y despojo por parte de las distintas potencias que han encabezado a través de los siglos el capitalismo depredador del mundo occidental y "cristiano".

Pero la lucha histórica por quitarnos de encima las cadenas de opresión del capital financiero occidental en ninguna circunstancia puede justificar que nos sometamos a las nuevas cadenas de explotación del naciente bloque capitalista oriental encabezado por China y Rusia.

Estos últimos países no tienen nada que ofrecerle a la humanidad, pues sus sistemas económicos se fundamentan en una explotación capitalista del trabajo obrero tan brutal o más bárbara incluso que la existente en occidente. Sus sistemas políticos se caracterizan por la falta absoluta de democracia y participación popular, prevaleciendo mecanismos autoritarios y dictatoriales que reprimen y desaparecen a toda manifestación interna de disidencia política. Ni hablar de regímenes como los de Irán, donde prevalece el más atrasado fundamentalismo religioso que desconoce todo tipo de derechos políticos y sociales a la población femenina, o el de Turquía, que representa un guerrerismo trasnochado y peligroso que interviene militarmente en Siria, en Libia y en Armenia, en alianzas secretas con los Estados Unidos, mientras discursivamente se presenta como un gobierno "aliado" de Venezuela.

En segundo lugar volvemos a denunciar que el gobierno de Maduro no sólo no tiene nada que ver con el socialismo, sino que por el contrario, ha desarrollado un brutal paquete económico neoliberal que ha destruido todas las conquistas sociales logradas durante el período de Chávez, y en lo político ha modificado y violentado toda la legalidad democrática contemplada en la Constitución Bolivariana de 1999, instaurando un régimen abiertamente autoritario, que mediante diversos mecanismos violatorios de la constitución le ha permitido al poder ejecutivo presidido por Maduro controlar de manera absoluta todo el resto de poderes públicos.

La realidad de la economía venezolana a ocho años de gobierno de Nicolas Maduro, se ubica como el peor desempeño del mundo y uno de los cinco peores resultados en la historia del capitalismo en los últimos setenta años. Una contracción de más del 50% del PIB en siete años; cierre del 60 % de las fábricas existentes para 1999; un salario mínimo de un dólar mensual y una canasta alimentaria de 300 dólares al mes; una sociedad que recibió un billón de dólares en el boom petrolero entre 2004-2008 y que sin haber pasado por una guerra tiene hoy una economía totalmente destruida. Resaltando la ausencia de un plan económico coherente, y la adopción de medidas que se contradicen entre sí y que profundizan cada día el colapso de la economía venezolana.

La caída salarial de los últimos años alcanza niveles no vistos en ninguna de las experiencias neoliberales del continente, pues en comparación con los salarios reales de los años 2006-2007, el descenso alcanza hasta un 99% del mismo para 2020. Este abismal derrumbe de los salarios reales en un 99 %, es lo que explica la enorme migración de más de cuatro millones de personas que han salido de Venezuela en los últimos 6 años. El retroceso salarial de los trabajadores venezolanos es tan pronunciado que el salario en tiempos de la gran huelga petrolera del año 1936, 5 bolívares de salario diario (equivalente a 1,57 $ diarios por jornada), implica que hoy en 2020 un trabajador en Venezuela recibe como salario mensual un monto inferior[1] al que ganaba un trabajador petrolero en un día de trabajo hace 84 años.

El gobierno de Maduro, con el memorando 2792 del ministerio del trabajo de octubre de 2018, desconoció todas las contrataciones colectivas vigentes en la administración pública y en el sector privado, barriendo en un solo acto las conquistas obreras que se habían logrado durante el período de Hugo Chávez. La política del gobierno ha sido la de "aplanar" las tablas salariales, estableciendo diferencias mínimas entre los salarios iniciales y las escalas más altas de remuneración, violentando el principio constitucional de progresividad en los derechos laborales, desconociendo la antigüedad, la capacitación profesional y técnica, los grados de responsabilidad y la meritocracia de los trabajadores.

Si consideramos los puntos centrales de los programas neoliberales aplicados por los gobiernos de Pérez y Caldera entre 1989 y 1999, podemos comprobar la ejecución de los mismos por el gobierno de Nicolás Maduro:

  1. Liberación del control de cambio y libre flotación de la moneda con respecto al dólar. Desde 2017 el bolívar se devalúa a ritmo de hiperinflación.
  2. Libre importación de alimentos y otros productos libre de aranceles. Permisos de importación que se han otorgado a empresarios afines al gobierno.
  3. Liberación de precios de los alimentos y demás productos de la canasta básica. Cuando se establecen regulaciones de precios a una lista específica de productos, el monto necesario para adquirir dicha lista supera en más de 20 veces al salario mínimo oficial.
  4. Pulverización de los salarios reales, que en relación al dólar se han reducido entre un 96 % y un 99 % en 20 años.
  5. Mantenimiento del IVA como un impuesto regresivo que pecha a los consumidores.
  6. Procesos de privatización en ramas principales de industrias como petróleo, hierro, aluminio, oro, diamantes, y en servicios como la distribución de gasolina, que por ley se supone que está reservada al estado. El precio "no regulado" de la gasolina lo determinó el gobierno en 0,50$ x litro, introduciendo al dólar como moneda de uso oficial en el país.
  7. Flexibilización laboral casi total, con el memorando 2792 que desconoce los derechos laborales consagrados en la propia Constitución y en la LOTTT.
  8. Limitaciones de las políticas sociales denominadas "misiones", las cuales tienen mayor efectividad en la capital Caracas, y son casi inexistentes en el resto de ciudades y pueblos.

Hoy se puede constatar como un gobierno que se suponía enfrentado al FMI y al neoliberalismo como modelo económico, ha implementado fielmente todos los puntos de su receta de las décadas de 1980-1990. La destrucción de los derechos laborales fundamentales alcanza niveles no vistos con anterioridad en las experiencias más emblemáticas del neoliberalismo en América Latina.

El remate de toda esta política neoliberal aplicada por el gobierno del PSUV-Nicolás Maduro, lo ha coronado la llamada "Ley Antibloqueo", aprobada recientemente por la ilegal Asamblea Constituyente, que permite privatizar todas las empresas públicas sin rendir cuentas ante ningún órgano constitucional.

Para enfrentar el programa neoliberal del PSUV Maduro-Cabello-Padrino, el único camino es la lucha por reivindicar los derechos democráticos consagrados en la Constitución de 1999. Desde la calle, desde las luchas populares en cualquier rincón del país, hay que mantener la exigencia de respeto a los derechos humanos, a los derechos laborales, por la independencia de los poderes públicos, por la abolición de la ley antibloqueo y la ley contra el odio, denunciar la inconstitucionalidad de proyectos económicos como el Arco Minero y las Zonas Económicas Especiales, y enarbolar un plan de emergencia para enfrentar la crisis económica y la pandemia del covid.

Queda la necesidad urgente de trabajar por la unidad de los que luchan y en la conformación de un Bloque Popular de oposición que desde las luchas sociales, desde la calle, se constituya en referencia política alternativa contra el madurismo y el guaidoismo.

Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 30 de diciembre de 2020

_________________________

[1] El salario mínimo en Venezuela está al 30 de diciembre de 2020, en 1.200.000 Bs. mensuales. Al cambio oficial de 1.089.058 bolívares por dólar, equivale a 1,10 dólares de ingreso mensual.

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 PCDC envía Carta Pública a la Izquierda y a los Movimientos Progresistas Estadounidenses

 - www.aporrea.org
 - www.aporrea.org/internacionales/n362145.html

19 de enero de 2021.-

"Apelando al internacionalismo, que ha constituido históricamente un eje medular de las luchas de las izquierdas y movimientos progresistas en todo el mundo", a través de una carta pública, la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución -PCDC- (Venezuela) hizo un llamado a la izquierda y a los movimientos progresistas que hacen vida en EEUU, para que pongan en marcha un movimiento de solidaridad con el pueblo venezolano exigiendo al gobierno entrante de Joe Biden, que le ponga fin a las sanciones económicas y en general a la política injerencista que en las últimas dos décadas ha llevado adelante el gobierno de EEUU y particularmente la administración de Donald Trump.

Los firmantes de la misiva, Santiago Arconada, Juan García, Edgardo Lander, Roberto López, Gustavo Márquez Marín, Oly Millán, Esteban Mosonyi, Héctor Navarro y Ana Elisa Osorio, se refieren a las sanciones económicas, no como única causa de la crisis económica y humanitaria que vive el país, pero sí como un factor que la ha profundizado en la medida en que ha contribuido a la paralización de la única fuente de ingresos que es la industria petrolera e impedido el acceso al crédito internacional y a los recursos de la República en el exterior. Esta merma en los ingresos ha afectado significativamente la capacidad para importar alimentos, medicinas, equipos y para enfrentar las secuelas de la pandemia del Covid-19. Esas sanciones son violatorias del derecho internacional y de los derechos humanos y están elevando el sufrimiento de nuestro pueblo.

Exigen la liberación de miles de millones de dólares y activos pertenecientes al Estado venezolano, los cuales han sido confiscados o bloqueados por el gobierno de EEUU e igualmente el acceso a los fondos del FMI y demás organismos multilaterales, Así como también, el respeto del gobierno de EEUU al derecho de los venezolanos a decidir su propio destino, por lo que debe abandonar la política injerencista del "cambio de régimen" y la estrategia del "gobierno dual" a través del reconocimiento a Juan Guaidó como supuesto "presidente interino", quien carece de legitimidad institucional y tiene un alto rechazo de la población venezolana porque lo hace corresponsable de la grave situación del país.

Según la PCDC la solidaridad de la izquierda estadounidense es fundamental para el logro de esos objetivos.

A continuación el contenido de la Carta:

Memorándum

Para:      Amigos de la izquierda y movimientos progresistas estadounidenses

De:         Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución (Venezuela)[i]

Asunto:  La política del gobierno de los Estados Unidos hacia Venezuela

La política de los gobiernos de los Estados Unidos hacia el proceso bolivariano que se inició con la elección de Hugo Chávez Frías como presidente en el año 1998, desde sus momentos más democráticos y participativos iniciales, hasta las derivas autoritarias y represivas de los últimos años, ha sido de intervención directa e indirecta, apoyando política y financieramente a la oposición de extrema derecha y amenazando económica y militarmente al país. Esta ha sido en lo fundamental, durante estas últimas dos décadas, una política bi-partidista, aunque con mayores niveles de agresividad durante los gobiernos republicanos. El gobierno de George W. Bush apoyó abiertamente el fracasado golpe de Estado del año 2002 y el paro petrolero del 2003. Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos se intensificó notablemente la ofensiva contra Venezuela, expresada en el intento de imponer un cambio de régimen, por vías no democráticas, las amenazas de intervención militar, la imposición progresiva de severas sanciones económicas y un incrementado apoyo a los sectores de la extrema derecha venezolana.

Hoy, el Partido Demócrata controla tanto la presidencia del país, como ambas cámaras del Congreso. Con las divisiones políticas al interior de dicho partido que ha conducido al fortalecimiento de su ala progresista, el auge extraordinario de movimientos populares progresistas como el Movimiento por la Vida de los Negros (Movement for Black Lives), los poderosos movimientos en defensa de los derechos de los migrantes, la justicia ambiental, los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas, entre otros, hay razones para tener un cauteloso optimismo acerca de las posibilidades de cambio en las políticas del gobierno de los Estados Unidos. Esto incluye la posibilidad de cambios en las políticas bipartidistas que le han causado y continúan causando tanto daño a la población venezolana.

Apelando al internacionalismo, que ha constituido históricamente un eje medular de las luchas de las izquierdas y movimientos progresistas en todo el mundo, nos dirigimos a ustedes con el fin de plantearles los asuntos más críticos para los cuales requerimos su solidaridad:

1. Detener las sanciones económicas impuestas en forma progresiva desde el año 2017, sanciones que si bien no son la única causa de la severa crisis económica y humanitaria que vive el país, sí han contribuido y continúan contribuyendo a hacerla cada vez más profunda.

Estas sanciones han contribuido a la práctica paralización de la industria petrolera, que era la fuente principal de ingresos del país y de la cual depende la economía venezolana[ii] , bloqueando el acceso a créditos internacionales y las posibilidades de renegociación de la deuda externa, puesto obstáculos severos a la importación de alimentos, medicamentos básicos, así como equipos y repuestos necesarios para el deteriorado aparato productivo y el mantenimiento de servicios esenciales del país.

Consecuencia de estas sanciones y de la ineficiencia y corrupción del gobierno venezolano, la economía del país tiene ya siete años en sostenido deterioro. Hoy el producto interno bruto es aproximadamente 30% de lo que era hace siete años. Hay hoy en Venezuela una severa crisis alimentaria[iii], la desnutrición infantil ha adquirido dimensiones dramáticas. Los servicios de salud y educativos, así como la mayor parte de los servicios públicos se encuentran en condiciones de colapso. Los pueblos indígenas del país y el ambiente han sufrido severamente tanto como consecuencia de la profundización de políticas extractivistas, en particular el Arco Minero del Orinoco, como por las sanciones económicas estadounidenses. Ante todas estas condiciones, y en ausencia de perspectivas de cambio, más de cinco millones de personas han emigrado del país en estos últimos años.

Estas sanciones económicas constituyen una abierta violación del derecho internacional, de los derechos humanos y de los Convenios de Ginebra. No son una alternativa a la guerra, sino una forma de guerra. El objetivo de los bloqueos y las sanciones económicas es producir el mayor daño y sufrimiento posible a la población del país sometido a dichas políticas. En esto, las sanciones han sido extremadamente exitosas. Reconociendo estos impactos, en forma sistemática, las encuestas de opinión registran que una amplia mayoría de la población rechaza las sanciones. Mientras una proporción significativa de la población está de acuerdo con sanciones personales contra funcionarios del gobierno, solo 5% expresa apoyo a sanciones en contra de la economía del país[iv].

Como lo ha demostrado una y otra vez la experiencia internacional, las sanciones son instrumentos muy poco eficaces en términos de los supuestos objetivos de cambios políticos. Sin embargo, permiten, entre otras cosas, que los gobiernos sometidos a sanciones puedan eludir su responsabilidad en las fallas de su gestión, al atribuirle a éstas todos los problemas enfrentados por la población.

2. Retirarle el reconocimiento a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela ya que carece tanto de legitimidad institucional como de respaldo popular. El período de gestión de la Asamblea Nacional del cual fue presidente concluyó en enero del año 2020. En la actualidad no ejerce ningún cargo de elección popular. Es un exdiputado. De acuerdo a la última encuesta de Datanálisis 67.4% de la población tiene una opinión negativa de la contribución de Guaidó al bienestar del país. (Idem.)

3. Liberar los miles de millones de dólares y activos pertenecientes al Estado venezolano que han sido confiscados o bloqueados por el gobierno de los Estados Unidos. Se pueden crear mecanismos para que, por lo menos inicialmente, estos fondos sean manejados conjuntamente con las Naciones Unidas para dedicarlos a responder a la crisis humanitaria. En el contexto de esta severa crisis, que ha sido profundizada por el COVID-19, la retención de estos recursos constituye un acto abiertamente criminal.

4. Quitar el bloqueo al acceso a fondos en organismos internacionales como el FMI y otros organismos multilaterales, fondos a los cuales el Estado venezolano tiene legítimo derecho.

5. Abandonar la política de cambio de régimen. No le corresponde al gobierno de los Estados Unidos decidir qué gobierno debe haber en Venezuela. Es ésta una decisión soberana que solo corresponde a los y las venezolanas. Más allá de los discursos, la historia de la política de los Estados Unidos hacia América Latina puede caracterizarse por todo menos orientaciones democráticas. Una y otra vez gobiernos democráticos con orientaciones populares como el de Jacobo Árbenz en Guatemala o Salvador Allende en Chile fueron derrocados con la intervención directa de los Estados Unidos, mientras que gobiernos autoritarios y genocidas como el de Pinochet en Chile y la Junta Militar argentina (tomando en cuenta solo la historia reciente) contaron con su pleno respaldo. La política de cambio de régimen no está orientada por motivaciones democráticas, sino por el objetivo de aplastar, tanto en la población venezolana, como en las poblaciones de América Latina, toda idea de que sean posibles cambios que entren en contradicción con intereses de grupos hegemónicos de los Estados Unidos. Con la idea de cambio de régimen se busca no solo la sustitución de un presidente, sino la derrota de todo imaginario de transformación posible.

6. Dejar de definir las políticas del gobierno de los Estados Unidos hacia América Latina en función de conveniencias políticas internas, como ha ocurrido con la búsqueda de votos de la comunidad migrante cubana y venezolana en Florida.

7. Reconocer que la población venezolana tiene derecho a decidir soberanamente su propio destino. La sistemática intervención del gobierno estadounidense, presionando a la oposición radical a rechazar toda salida negociada, a que no participe en elecciones para precipitar la caída del gobierno, lo que ha hecho es bloquear en forma sistemática toda posibilidad de negociación. Hoy la mayoría de la población venezolana quiere un cambio de gobierno. 92% de la población tiene una percepción negativa de la situación del país, y 82% una evaluación negativa de Nicolás Maduro como presidente (Idem). Pero no se busca cualquier cambio. Se rechaza toda salida violenta, sea ésta por la vía de un golpe de Estado, una guerra civil o una intervención militar externa. Las experiencias de Iraq, Siria, Libia, y Afganistán están dolorosamente presentes. Todas las encuestas de opinión señalan que la aspiración de la mayoría de la población venezolana es que se logre un acuerdo político, de salida democrática, constitucional, electoral a la actual crisis venezolana. Cada vez que esta posibilidad aparece en el horizonte, como fue el caso en las negociaciones patrocinadas por el gobierno de Noruega, ésta ha sido bloqueada por el gobierno de los Estados Unidos.

Creemos que la solidaridad de la izquierda estadounidense es fundamental para el logro de estos objetivos.

Por la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución

Oly Millán, Héctor Navarro, Esteban Emilio Mosonyi, Gustavo Márquez Marín, Ana Elisa Osorio, Juan García Viloria, Santiago Arconada Rodríguez, Roberto López Sánchez, Edgardo Lander

Caracas, enero 2021

_________________________________

[i] La Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución es un colectivo político de izquierda que durante los últimos cinco años ha venido trabajando por la recuperación de la Constitución del año 1999 que ha estado siendo desconocida y violada en forma sistemática tanto por el gobierno de Nicolás Maduro como por sectores de la oposición de derecha, con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos.

[ii] https://www.wola.org/2020/10/new-report-us-sanctions-aggravated-venezuelas-economic-crisis/

      https://www.wola.org/wp-content/uploads/2020/10/Oliveros-Resumen-FINAL.pdf

      https://cepr.net/images/stories/reports/venezuela-sanctions-2019-04.pdf

[iii] http://www.fao.org/3/cb1907en/CB1907EN.pdf

[iv] Datanálisis. Encuesta Nacional Ómnibus, Caracas, octubre 2020. https://p7adpx5pkjd6.cdn.shift8web.com/wp-content/uploads/2020/11/Informe-Oe%CC%8Cmnibus-Octubre-2020-PROFIT_compressed.pdf



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